A la Muerte

12003952_10153612558331617_4612386987360958287_n

Doy una pausa en mi relato de Camino al Ateísmo para hablarles acerca de éste tema. He encontrado de suma importancia escribirles acerca de esto ya que en estos días han salido a la luz personas con enfermedades, que en casos críticos en el que el tratamiento no funcione, pueden llegar a la muerte.

Una de las razones por lo que la gente se aferra a alguna deidad y se convierten en creyentes, es eso, tenerle miedo al más allá y a lo que vendrá después que dejemos el cuerpo que ahora mismo tenemos. Nadie sabe qué es lo que pasa después de la muerte y ninguno quisiera dejar esta vida. Hay sus teorías, sus historias, pero nadie sabe a ciencia cierta los hechos como tal.

Llega la religión y te dice con certeza lo que va a pasar por medio de revelaciones divinas. Éstas nos llegan por medio de sueños o visiones de algún individuo “divino” o “escogido” ya que por lo que he visto, varias personas no quieren vivir como un “don nadie” entonces se autoproclaman como este tipo de “ser especial” con “dones especiales” que sólo a ellos les llega el mensaje. Éste individuo, en la gran mayoría de los casos, casi siempre es un bueno para nada que cuenta con el don de la palabrería y lo increíble es que la gente les termina creyendo y los siguen a donde vayan.
Continuando con las religiones, depende de la que creas o hayas creído, juegan con ese miedo a la muerte. Unas te prometen vírgenes esperando por ti mientras otras te aseguran que te reencontrarás con familiares que ya fallecieron. Juegan con las emociones de las personas. La gran mayoría de las religiones tienen en común ofrecer la esperanza de la vida eterna después de la muerte terrenal o una gran compensación si tu vida pasa de un sufrimiento a otro. En este escrito haré más énfasis en el cristianismo ya que es la religión de la que tengo más conocimiento porque fui parte de ella.

El cristianismo te dice que hay un cielo y un infierno. Te juzgarán al morir. Si eres bueno vas al cielo y si eres malo al infierno. Ese es como el denominador común ya que dependiendo de la religión cristiana, estos tienen diferentes sub- reglas o sub-creencias, pero en eso no me adentraré. A pesar del miedo a la muerte, el problema es que muchas personas crean su autodefinición de lo que es bueno y malo, por la diversidad de seres humanos que existen en este mundo la gente actúa de la manera que cree. Viven su vida diciendo que creen en un Dios y le son fiel mientras roban, matan, violan o hacen daño a los demás. Total, si hacen algo malo, se arrepienten, piden perdón antes de morir y van para el cielo. El pensar que “todos somos pecadores” lo veo como un permiso o excusa para que la gente actúe de vez en cuando sin pensar en las consecuencias, pero eso es tema para otro escrito.

El ateo acepta la muerte como algo inevitable y por algo que todos vamos a pasar. Es una transformación. Si existe vida o no, no sabemos. Tal vez seamos algo que aún no cuenta con una palabra y una definición. El ateo cree en vivir el hoy, en sonreír y tratar de alcanzar la felicidad todos los días que nos dure la vida. El ateo cree en no lastimar a los demás simplemente porque no es correcto, no porque exista alguna condena luego de la muerte.

Como sabemos, la muerte es un proceso natural. Ninguna persona del año 1500 está vivo en estos momentos caminando la tierra. Los seres humanos nacemos, morimos y hay que aceptarlo así. No soy quién para en la actualidad decirle a alguien en un proceso de enfermedad posiblemente mortal que no se aferre a su Dios. Cuando la vida está en peligro y la persona fue adoctrinada desde su infancia, hay que poner un alto al idealismo y tener empatía por la persona que enfrenta esa situación, pero sí creo en que se debe ir implementando un cambio ante la “fe ciega” y lograr que las personas analicen en lo que creen y decidan si realmente vale la pena o no.

El proceso de limpieza de una religión en un país tan conservador y religioso debe ser algo gradual. Ir educando hasta que al final la gente no busque sus fuerzas para vivir y luchar en una deidad, sino en sus hijos, su familia. Si no hay familia, busque sus fuerzas en la flor más bella que jamás haya visto o en la inspiradora vista de una noche estrellada. Busque las fuerzas en sus sueños y sus metas, en las personas que le aprecian. Ya una vez se cambie ese pensar, la sociedad se volverá más libre y con menos miedo. Estará más interesada en vivir y ser feliz que en pasar una hermosa vida juzgando, criticando y condenando a los que no comparten su misma manera de pensar.

Crónicas, vicisitudes, pensamientos de una atea en el siglo XXI. Mujer vs. la iglesia, el machismo, los estereotipos, presión social, el “que dirán”, familia, entre otros. Tenemos tantas cosas que nos presionan en la vida cotidiana y aun así somos mujeres que incluímos a todo esto, el ser ateas. ¿”Girl power” o masoquismo? Ustedes dirán.

©2017 Ateístas de Puerto Rico - Privacy Policy - Return Policy - Term of Use

PO Box 362575 San Juan P.R, 00936-2575

informacion@ateistaspr.org

o

Inicia Sesión con tu Usuario y Contraseña

¿Olvidó sus datos?