Diez Preguntas Sobre la Evolución

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1. ¿Qué dice, en esencia, la teoría de la evolución?

La teoría de la evolución explica cómo los organismos cambian a través del tiempo para dar lugar a nuevas formas de vida llamadas especies.  Estos cambios son lentos y graduales, pero se acumulan y transmiten de una generación a otra.  Según la teoría de la evolución todos los organismos tenemos un origen común.

2. ¿Pero acaso no es solo una teoría?

La teoría de la evolución no es solo una teoría: es una teoría científica.  Esto significa que es una explicación basada en evidencia contundente y que es aceptada como tal por la comunidad científica.  Esta explicación está basada en fenómenos observables y que se pueden medir.  Comúnmente la palabra teoría es usada por los medios de comunicación de forma incorrecta, significando hipótesis, o explicación probable.  Por ejemplo, en las noticias pueden decir que la policía tiene la teoría de que un sujeto particular es un asesino porque lo encontraron con un arma cerca de un cadáver.  Esto es en realidad una hipótesis, una explicación probable que no ha sido corroborada por la evidencia.  Claro que, dado que la ciencia no es dogmática, siempre queda el camino abierto para que cualquier teoría científica sea probada incorrecta a través de nueva evidencia contradictoria.

La teoría de la evolución ocupa en las ciencias biológicas el mismo sitial que ocupa la teoría atómica en la química o la teoría cuántica en la física actual. Es el fundamento que permite entender los procesos biológicos y las interrelaciones entre los seres vivos y aquellos que ya se extinguieron.  El que descarte la teoría de la evolución por ser “solo una teoría” está obligado, bajo el mismo principio, a descartar la teoría atómica, teoría cuántica, teoría electromagnética y la teoría celular, entre otras.

3. ¿Existen otras teorías científicas sobre el origen de las especies?

No.  La única teoría actual aceptada por la comunidad científica internacional es la teoría de la evolución.

4.  ¿Y qué tal de la teoría del diseño inteligente, según la cual se propone que las cosas fueron diseñadas por un ser superior?

El diseño inteligente no es otra cosa que el creacionismo, la explicación religiosa sobre la creación del mundo y sus habitantes, según relatada en el libro de Génesis en la Biblia.  No tiene fundamento científico alguno, y carece de los elementos que constituyen una teoría científica.

5. ¿Pero le parece lógico que el hombre haya salido del mono?

Ningún evolucionista ha dicho que el hombre salió del mono.  Esto es totalmente incorrecto y es predicado por los que no creen en la evolución y que tampoco la entienden.

La evidencia fósil, genética y embriológica lo que demuestra es que tanto los seres humanos como los monos tienen un ancestro común que tenía muchas de las características que compartimos hoy con los monos y que ambos heredamos.

6. Según la Biblia la tierra no puede tener más de 10,000 años.  ¿Es esto tiempo suficiente para que ocurrieran los procesos evolutivos que dieron lugar a los humanos?

No es tiempo suficiente ni la tierra tiene 10,000 años.  La evidencia geológica apunta claramente a que nuestro planeta tiene una edad aproximada de 4,500 millones de años, tiempo más que suficiente para que ocurrieran los cambios evolutivos que dieron lugar a nuestra especie.  Decir que tiene 10,000 años es declarar un desconocimiento craso de la evidencia científica que contradice dicha aseveración.

7. ¿Pero acaso la evidencia fósil no es sumamente escasa, como para apoyar la teoría de la evolución?

Esta es una aseveración falsa basada en el desconocimiento del enorme cúmulo de evidencia fósil de la evolución.  Que haya tantos fósiles es de por sí sorprendente dado lo difícil que es la preservación de los mismos.  Considere el caso de un animal que muera de sed en algún desierto.  Piense en la probabilidad de que su esqueleto sobreviva a las inclemencias del tiempo, depredadores y procesos de descomposición a través de miles, cientos de miles, o millones de años.  La realidad es que la mayoría de estos cadáveres no dejarán rastro para el futuro.  Sin embargo, de vez en cuando, algún evento natural y a veces catastrófico puede propender a que el esqueleto se preserve.  Ese es el caso de animales que mueren atrapados en lava, que se solidifica rápidamente, o que caen en algún sedimento que se seca y los preserva, entre otros.  Y no es solo la presencia de los fósiles, sino el orden en que se encuentran.  A través de todo el mundo los fósiles se encuentran en un orden de complejidad que traza las rutas evolutivas de los organismos.  Los más simples en los estratos más profundos y los más complejos en los estratos superiores.  Las pocas excepciones se dan debido a eventos catastróficos, donde terremotos o inundaciones pueden alterar el orden esperado, pero solo en lugares específicos.

Entre los casos de evolución mejor corroborados a través de fósiles están los de la evolución del caballo, las ballenas, las aves, y los simios, incluyendo a los humanos,  por mencionar algunos.

8. ¿Existe evidencia de la evolución aparte de los fósiles?

Existe evidencia contundente de la evolución que es, probablemente, más poderosa que la evidencia fósil.  Tras la dilucidación de la secuencia del genoma humano en el 2001, hemos descubierto que tenemos en nuestros cromosomas mucha información genética que no solo no usamos, si no que parecería que no nos pertenece.  Tenemos en nuestros 23 pares de cromosomas un cementerio de fósiles genéticos, genes que perdieron su función a través de mutaciones y se han quedado ahí como testigos mudos de nuestra evolución.  Se estima que solo un 2% de nuestro ADN codifica para proteínas.  En el 98% restante hay genes idénticos o casi idénticos al de ratones, ratas, gallinas, virus, bacterias, moscas, y cualquier organismo que se pueda imaginar; todo un zoológico genético. Hasta podríamos fabricar nuestra propia vitamina C, como la mayoría de los demás mamíferos, sino fuera porque uno de los genes necesarios ha perdido su función.  Además, cientos de genes para receptores del olfato que se tornaron inservibles, entre otros.

También está la evidencia dada por la disciplina conocida como Evo-Devo, que estudia la relación entre los procesos de desarrollo embrionario (Devo de “development”) y la evolución (“Evo”).  Por ejemplo, durante nuestro desarrollo los humanos desarrollamos una cola que luego es retraída y desaparece.  Pero el gen o genes para la misma están ahí, mutados o silenciados por algún mecanismo genético.  Claro está, en casos excepcionales se activan nuevamente y da lugar al nacimiento de bebés con una cola.  Esto se llama atavismo y ha sido observado en otros organismos. Por ejemplo, se ha documentado el caso de ballenas con patas traseras, evidenciando el origen terrestre de estos mamíferos acuáticos.

9. La Segunda Ley de Termodinámica claramente contradice la teoría de la evolución. ¿Cómo pudo ocurrir entonces?

Esta ley, comúnmente conocida como Ley de Entropía, explica esencialmente cómo la energía se mueve de un lugar donde hay mucha a uno donde hay menos.  O sea, que la energía se dispersa y explica cómo los sistemas tienden a desorganizarse en lugar de organizarse. Esto parece contradecir la evolución.  Sin embargo aquí está la clave: la ley aplica a sistemas cerrados, donde no se añade más energía.

Considere un vaso de agua caliente.  Si lo pone sobre una mesa la energía de calor en el vaso se irá dispersando desde las moléculas de agua hacia las moléculas de la mesa y del aire circundante.  Al final el agua se enfriará hasta alcanzar un equilibrio de calor con la mesa y el aire.  Si pone el vaso en el refrigerador, vuelve a desequilibrar el sistema y mucha de la energía que quedaba en el agua pasará ahora al interior frío del refrigerador hasta que se alcance un nuevo equilibrio.  El agua estará más fría que cuando estaba sobre la mesa pero igualmente fría que el refrigerador.  Y ya sabe lo que pasará si mueve el vaso al congelador.

¿Es posible lograr que el agua caliente del vaso se ponga más caliente aún?  O sea, ¿es posible ir de un estado de desorden a uno de más orden energético?  Sí y no, dependiendo del punto de referencia.  Si nos referimos al agua en el vaso sí se puede, pero requiere que usted le supla más energía a ese sistema.  Eche el agua en una olla y encienda la estufa.  La energía de calor liberada por la combustión del gas propano pasará al agua en la olla (recuerde que la energía pasará del sistema de mayor energía al de menor, del propano en combustión ante la presencia de oxígeno al agua) y la calentará.  ¿Se violó la Segunda Ley de Termodinámica?  Para nada porque aunque aumentó la energía en el agua esta se redujo en el gas propano.  O sea, a nivel del universo la entropía sigue aumentando (el universo se expande desde el Big Bang) aunque en un pequeño punto, por un tiempo específico, la misma parece haber disminuido.

¿Pero qué tiene que ver el vaso de agua con la evolución?  ¿Dónde está la fuente de energía que permite que los organismos aumenten en complejidad aún cuando tienen la Segunda Ley colgando sobre sí como una espada de Dámocles?  Lo más probable ya contestó la pregunta.  Si no, levante la cabeza al cielo en cualquier día soleado y allí verá, majestuosa, la estrella que nos inunda con energía todos los días y que provee la necesaria para que el proceso evolutivo ocurra.  Por supuesto que esto le costará la muerte algún día, pero falta mucho para eso.

En conclusión, a nivel del Universo sigue aplicando la Segunda Ley, aunque en un punto localizado, en un sistema abierto como el planeta Tierra, pareciera como si no se cumpliera.  Pero la realidad es que palpamos la entropía todos los días cuando vemos un árbol caer, un edificio deteriorarse y cada vez que nos miramos al espejo.

10.  ¿Pero, se puede combinar el creacionismo o diseño inteligente con la teoría de la evolución?

No. Si a través del creacionismo (o diseño inteligente) se propone que los organismos fueron creados tal y como existen hoy entonces el creacionismo y la evolución son totalmente incompatibles. Toda la evidencia demuestra que los organismos existentes proceden de otros organismos que existieron en el pasado y que, al fin y al cabo, todos tenemos un ancestro común.  Muchos religiosos han tenido que aceptar la evidencia contundente de la evolución.  Algunos han propuesto que, aunque la misma ocurrió, un ser sobrenatural plantó la semilla de la vida al principio del proceso y dejó que esta evolucionara.  Otra gente ha propuesto que se originó en el espacio y llegó a la tierra en algún meteorito en la forma de algún germen.  Estas son hipótesis sin apoyo pero que no contradicen a la evolución pues la teoría no explica el origen de la vida sino, como muy bien Darwin lo escribió en su famoso libro, el origen de las especies.

Shirley Rivera nació en Bayamón, Puerto Rico. Estudió Aeronáutica en la escuela de Aviación de la Universidad InterAmericana de Puerto Rico en el programa de Administración de Sistemas de Aviones. Laboró en el periódico El Nacional de Oklahoma, ejerció como reportera ancla del clima en Telemundo Oklahoma City y también trabajó como reportera de noticias para Univisión Tulsa también en el estado de Oklahoma, actualmente trabaja en programas educativos del Departamento de la Defensa de los Estados Unidos. Es presidenta y fundadora de Ateístas de Puerto Rico desde el 2014 y Directora Regional de American Atheists en Puerto Rico.

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