El mito de Los Reyes Magos

Reyes-Magos-de-OrienteComo sabemos, el 25 de diciembre corresponde a la fecha en que los antiguos romanos celebraban Saturnales, una de sus festividades más importantes, para la cual se intercambiaban regalos y se decoraban las casas. En el siglo IV, los obispos de la Iglesia eligieron precisamente esa fecha para celebrar el nacimiento de Jesús, algo que, según pensaban, transformaría ese festejo pagano en algo puramente cristiano. Como resultado, hoy vemos una extraña mezcla de elementos que caracterizan la celebración moderna de la Navidad. Pero éste no es el único caso de sucesos que posteriormente fueron sufrieron la adecuación al contexto cultural y religioso imperante.

En todas partes del mundo se representa el supuesto nacimiento de Jesús con un pesebre conformado por varias figuras, entre las cuales se encuentran tres personajes mejor conocidos como Gaspar, Melchor y Baltasar. Todos hemos visto representaciones de éstos montados en camellos y siguiendo una estrella. Sin embargo, por lo que se puede leer en los Evangelios, no hay pruebas de que fueran tres y mucho menos de que pertenecieran a la realeza como para que fueran considerados reyes. Mateo sólo dice que llegaron del Oriente a Jerusalén unos magos siguiendo una estrella. Luego cuenta que llevaban obsequios de oro, incienso y mirra. La idea tradicional de que tres sujetos viajaron a ver a Jesús, se origina probablemente en el hecho que le dieron tres regalos. De todas formas, la Biblia no dice mucho al respecto. (1) Citas textuales:

“Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el Oriente, y venimos a adorarle.” (Mateo 2:1-2)

“Ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño. Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo. Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.” (Mateo 2:9-11)

Evidentemente no hay una descripción exhaustiva de quiénes eran o el motivo por el cual se los define como magos. Posiblemente lo más acertado sería pensar que se los identifica así porque manifestaron seguir una estrella en el firmamento, algo que claramente los calificaba como intérpretes de señales, o bien, como astrólogos. Pero esto también nos dice que posiblemente comenzaron su viaje en Babilonia o Persia, siendo esta última ubicación más probable ya que era usual en los sacerdotes persas del siglo V y VI AEC. ofrecer oro, incienso y mirra a las deidades. Además, en ese entonces todos los pueblos orientales tenían acceso a los mitos hebreos. De hecho, tales relatos incluían promesas sobre la venida del mesías, y sería de esperar las mismas hubiesen sido el fundamento por el cual se cree que estos hombres siguieron esa señal hasta Jerusalén.

El título de reyes se incorpora posteriormente en base a la interpretación de Tertuliano, quien supuso que esas personas debían ser reyes dados los ropajes con que se los representaba y la naturaleza de sus presentes, o bien, por consideraciones sobre la identificación que podía sufrir la condición de mago con la de charlatán.

De haber sido persas, es lógico suponer que en realidad buscaban al que ellos consideraban su salvador. Según la religión zoroástrica practicada en Persia en aquel entonces, al acercarse el fin de los tiempos surgiría Saoshyant, el salvador, quien prepararía el mundo para su renovación. Esto nos lleva a pensar que muy probablemente la motivación de los así llamados magos para viajar hasta Jerusalén era una muy distinta de la planteada en el relato bíblico. Incluso es notorio que los nombres de estos personajes tienen muy poco que ver con el cristianismo. Melchor proviene de Melkart, un dios fenicio que curiosamente era una forma del dios Baal, la divinidad de Asia Menor presente en la mitología de fenicios, cartagineses, caldeos, babilónicos, sidonios, filisteos e israelitas. Por otro lado, la palabra Baeltaezaer proviene también de Baal, aunque luego sería popularizada y utilizada a modo de nombre en Persia ya como Baltasar.

Otra evidencia de que probablemente eran persas, se encuentra en el Evangelio Árabe de la Infancia de Cristo. En él puede leerse una referencia literal a que los magos eran en realidad zoroástricos que siguieron una señal en el firmamento. Cita textual:

“Y la noche misma en que el Señor Jesús nació en Bethlehem de Judea, en la época del Rey Herodes, un ángel guardián fue enviado a Persia. Y apareció a las gentes del país bajo la forma de una estrella muy brillante, que iluminaba toda la tierra de los persas. Y, como el 25 del primer kanun había gran fiesta entre todos los persas, adoradores del fuego y de las estrellas, todos los magos, en pomposo aparato, celebraban magníficamente su solemnidad, cuando de súbito una luz vivísima brilló sobre sus cabezas. Y, dejando sus reyes, sus festines, todas sus diversiones y abandonando sus moradas, salieron a gozar del espectáculo insólito. Y vieron que una estrella ardiente se había levantado sobre Persia, y que, por su claridad, se parecía a un gran sol […] Y el ángel que había arrebatado de Jerusalén al profeta Habacuc, y que había suministrado alimento a Daniel, recluido en la cueva de los leones, en Babilonia, aquel mismo ángel, por la virtud del Espíritu Santo, condujo a los reyes de Persia a Jerusalén, según que Zoroastro lo había predicho.”

La primera representación de los magos con los nombres que los conocemos actualmente es el mosaico de San Apollinaire Nuovo, ubicado en la Ciudad de Rávena, Italia, que data del siglo VI. Allí se distingue a tres personajes ataviados al modo persa con los nombres correspondientes. Sin embargo, es necesario señalar que su origen es incierto si tomamos la referencia más antigua conocida a éstos, que es el Evangelio Armenio de la Infancia de Cristo, considerado apócrifo y prohibido por la Iglesia dadas sus referencias a que María habría tenido otros hijos además de Jesús. En él se habla de Melkón de Persia, Gaspar de la India y Baltasar de Arabia. Es en este párrafo donde por primera vez se habla de tres magos. Cita textual:

“…he aquí que los magos de Oriente, que habían salido de su país hacía nueve meses, y que llevaban consigo un ejército numeroso, llegaron a la ciudad de Jerusalén. Y aquellos reyes de los magos eran tres hermanos. El primero era Melkón, rey de los persas; el segundo, Gaspar, rey de los indios; y el tercero, Baltasar, rey de los árabes.”

Otro elemento que debemos analizar, es la referencia a alguna clase de fenómeno cosmológico que se describe como una estrella que brilló durante días guiando a los magos desde Oriente. Hay varias hipótesis sobre lo que puede haber ocurrido. Se ha dicho que posiblemente fue un meteorito, pero éstos duran apenas unos segundos luego de entrar en la atmósfera, y el fenómeno en cuestión se describe como algo que duró varias semanas. Otra posibilidad es que se hubiera tratado de un cometa, ya que éstos pueden brillar en el cielo durante meses. El Cometa Halley, cuya órbita lo acerca a nuestro planeta cada 76 años, fue visible en Judea durante los meses de agosto y septiembre del año 11, lo que no coincide con las fechas del supuesto nacimiento de Jesús. Sin embargo, es posible que se tratara de otro cometa, pero no hay registros de la época en los cuales se constate esta información. (3) La explicación más aceptada por los expertos, es que se trató de una conjunción planetaria, lo que bien podría haberse visto desde la Tierra como una nueva estrella muy brillante. Entre los años 7 y 2 AEC. se produjeron varios fenómenos planetarios que podrían haber sido vistos de este modo. La más probable es la triple conjunción registrada entre Júpiter y Saturno entre los meses de mayo y diciembre del año 7 AEC. Se dice que brilló el uno muy cerca del otro durante ocho meses, lapso que coincide casi exactamente con los 9 meses que tomó el viaje hasta Jerusalén según el relato del Evangelio Armenio de la Infancia de Cristo.

Pero esa no fue la única conjunción planetaria en ese período. El 12 de agosto del año 3 AEC. se dio una conjunción planetaria entre Venus y Júpiter en la constelación de Leo. Según los registros de la época, fue una de las más significativas. Se dice que los dos planetas brillaron ese día muy cerca uno del otro. Incluso se sabe que Júpiter permaneció junto a Leo por unos diez meses. Si tomamos las Escrituras, la llegada de los magos se produjo en la primavera del año 2 AEC., lo que encajaría a la perfección con este suceso cosmológico.

Si bien no podemos afirmarlo, todo pareciera indicar que los así llamados reyes Magos fueron enviados de Persia, posiblemente astrólogos o religiosos, que creyeron interpretar una señal en el firmamento y partieron hacia Jerusalén respondiendo a su propia interpretación del fenómeno. No buscaban a Jesús, sino a Saoshyant. De hecho, es notable que las enseñanzas de Zoroastro fueron antecedentes de peso en el judaísmo. Entre estas destaca la creencia en un estado futuro de premios y castigos, la inmortalidad del alma y el juicio final. También la figura de Satanás es muy similar a la de Ahriman, el enemigo de Ahura Mazda (Dios zoroástrico).

  1. La palabra griega μαγοι (mάgoi) se traduce como “magos” en las versiones de la Biblia RVR60, LBLA, y RVA, mientras que en las versiones RVC y NIV usan la palabra “sabios.” Originalmente, la palabra generalmente se refiere a una clase de hombres sabios persas, y posiblemente sacerdotes, que eran intérpretes de señales especiales, sobre todo en la astrología. Con el tiempo, la palabra fue utilizada de diversas maneras para referirse a personas con conocimientos y habilidades sobrenaturales, magos, o incluso engañadores o embaucadores. Hay poca o ninguna base bíblica o histórica para identificar a estas personas como reyes.

Algunos creen que la visita de los magos es un cumplimiento de lo que dice en Isaías 60:3., donde se lee: “Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento.” Si esto fuera verdad, esto proporcionaría apoyo a su identificación como reyes. Sin embargo, el contexto de este versículo parece estar hablando de algo diferente, y no hay ninguna indicación en el Nuevo Testamento de que los magos eran reyes. Además, Mateo estaba muy empeñado en identificar el cumplimiento de la profecía, ya que lo menciona tres veces sólo en su segundo capítulo, pero no citó este evento como un cumplimiento de lo que dice en Isaías 60:3.

  1. Al principio se los representaba con el gorro frigio propio de los sacerdotes, pero poco después empezarían a pintarse con coronas al estilo medieval europeo.
  2. Los romanos registraron el paso del Cometa Halley en el año 11 y la relacionaron con la muerte del general y político Marco Agrippa.
Difusor del librepensamiento, administrador de DIOS NO EXISTE, No creo en tu dios, dios no existe y no es necesario y autor de El Ser Imaginario.

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