Evaluemos el estudio de Gregory Paul

poorHan sido pocos los intentos de estudiar empíricamente los efectos tangibles y concretos que la religión tiene en las sociedades humanas. Nos podríamos ver tentados a meramente considerar lo que sale en las noticias, pero entonces, los escándalos sexuales del clero católico, la violencia islámica, las intervenciones en ranchos polígamos mormones, y otros ejemplos chocantes serían los únicos criterios para juzgar el daño (o bien) que hacen las religiones. Se pierde gran parte de la realidad que rodea a la religión cuando solo nos enfocamos en sus últimos y mas macabros frutos.

Es este el vacío que llena el estudio Gregory S. Paul titulado Cross-National Correlations of Quantifiable Societal Health with Popular Religiosity and Secularism in the Prosperous Democracies, que fue publicado en el Journal of Religion & Society Volume 7 (2005) en Baltimore, Maryland. En este documento clave e importantísimo, se estudian los patrones de disfunción social relacionados con la religiosidad popular en una larga cantidad de naciones, y se comparan los niveles de religiosidad versus estadísticas demográficas relacionadas a embarazos juveniles, crímenes violentos como homicidios, tasas de divorcio y suicidio, niveles educativos y de pobreza o prosperidad, y otras medidas de disfunción o estabilidad social. Algunas de las conclusiones:

The positive correlation between protheistic factors and juvenile mortality is remarkable … Life spans tend to decrease as rates of religiosity rise.

(Traducción: La correlación positiva entre factores pro-teístas y mortalidad juvenil es observable … la duración de la vida tiende a disminuir mientras que los niveles de religiosidad aumentan.)

Entonces, los cristianos que se molestan por la alarma atea ante el modo en que los religiosos se han adueñado de los espacios públicos y las escuelas, deben considerar estas estadísticas. El estudio concluye (párr. 18),

In general, higher rates of belief in and worship of a creator correlate with higher rates of homicide, juvenile and early adult mortality, STD infection rates, teen pregnancy, and abortion in the prosperous democracies

La religión, si la juzgamos por estos criterios, parece ser la madre de todas las plagas: matanzas, mortalidad temprana, preñez precoz y enfermedades sexualmente transmitidas, todas le vienen asociadas. Por ejemplo, se cita como las tasas de infección de enfermedades venéreas es seis veces mayor en los países religiosos (párrafo 16). En el párrafo 20, se extiende el estudio a comparar los distintos estados de la unión americana, y se muestra que los mas religiosos (usualmente, los del sur) también tienen similares niveles de disfunción social mientras que los menos religiosos (como los del noreste) los carecen. En cambio,

None of the strongly secularized, pro-evolution democracies is experiencing high levels of measurable dysfunction.

(Traducción: ninguna de las democracias laicas pro-evolución exhibe altos niveles de disfunción medible.)

No estamos diciendo que la religión cause toda disfunción social. Noten que el estudio comprueba una correlación, lo cual no es lo mismo que causalidad. Es posible que la religiosidad no causa directamente disfunción social, sino que es otro síntoma de disfunción social. Podríamos especular que se trata de modos de bregar con dificultades quizá usando técnicas de escape.

En un blog previo, acusé a la pobreza como un factor que comparten en común tanto los síntomas religiosos como los de disfunción, llamándole el verdadero enemigo del laicismo y haciendo un llamado a reconsiderar la lucha laica como una lucha contra la pobreza. Esto se debe a que si no atacamos el problema de la febril epidemia fundamentalista en sus raíces–en la pobreza–es como matar a diario mosquitos para prevenir el zika sin deshacernos de los charcos y estanques que nos rodean, donde se siguen criando.

Podemos estar casi seguros, al mirar estos estudios, que donde hay pobreza va a haber religión, y vice versa. Por lo tanto, ¿está el movimiento laico preparado y dispuesto a dar una mirada panorámica al problema religioso y atenderlo en toda su complejidad, incluso como un problema de justicia económica?

Esto no es lo mismo que decir que la educación filosófica y aprender a pensar científica y empíricamente no son de enorme importancia. Hay muchos frentes en los que el laicismo debe luchar. Pero hasta que no elevemos el asunto de la justicia económica al nivel de uno de esos frentes, entendiendo claramente porqué lo hacemos, estos estudios y estas estadísticas nos muestran que hay muy poca esperanza de que se pueda construir una robusta sociedad laica.

 

Hiram Crespo es autor y blogger puertorriqueño residente en Chicago, fundador de societyofepicurus.com y autor de Tending the Epicurean Garden (Humanist Press, 2014) y de Cultivando el jardín epicúreo y el autor/traductor de Varios días en Atenas y Epítome. Ha contribuído artículos a The New Humanism (una publicación de The Humanist Chaplaincy at Harvard), The Humanist (una publicación del American Humanist Association), Greenewave, Humanist Life y muchos otros. Se graduó con altos honores de un Bachillerato en Estudios Interdisciplinarios en Northeastern Illinois University y además del español e inglés, conoce el francés y el idioma universal, esperanto.

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