¿Existió Jesús de Nazaret en la historia?

(Foto: Detalle del Sermón del Monte por Carl Heinrich Bloch)

(Foto: Detalle del Sermón del Monte por Carl Heinrich Bloch)

Existe una necesidad urgente de aclarar el mero hecho: Jesús fue un personaje real en la historia. ¿Cómo explicar el motivo por el cual ateos niegan la existencia de Jesús? Mi impresión ha sido que es fácil negar la existencia de alguien cuya verdadera identidad no te propones descubrir. Es cierto que el Nuevo Testamento está  plagado con tanta leyenda que hace difícil distinguir a un Jesús verdadero. Sin embargo, argüiré que es más difícil aún sostener que Jesús no existió.

“Si Jesús existió, Dios existe”. Historiadores modernos rechazan esta proposición avanzada por apologistas cristianos. Ateos desinformados y mal-informados se inspiran en la misma para rechazar la existencia del nazareno. La existencia de un judío en el primer siglo no implica la existencia del dios de Israel. ¿Por qué? Porque nada nos obliga a asumir que Jesús fue divino o que caminó sobre el agua. La divinidad de Jesús es rechazada por teólogos modernos, inclusive. Nadie dilucida los motivos para negar la divinidad de Jesús mejor que Bart D. Ehrman en How Jesus Became God.

Los argumentos de los “mitistas”, ateos que rechazan la existencia de Jesús, son tales que me provocan estupefacción. El mitismo es la única idea irrisoria, además de irritante, que he podido identificar entre mis colegas. Tanto así que ya no puedo resistirme a atacarla lo antes posible porque sigue haciéndose viral. Famosos ateos han expresado creencias mitistas. Por ejemplo, Christopher Hitchens contra Dinesh D’Souza, Michael Shermer en Oxford Union, Dan Barker contra James White y Richard Dawkins en The God Delusion. Dan Barker ha dado señal de ver la luz y Dawkins también; aparentan renunciar a esta noción.

El mitismo en torno a Jesús es teoría de conspiración


Editores con envergadura para razonar han caído en la trampa de contemplar con seriedad el “mitismo” en torno a Jesús. Su mayor fuente de inspiración y casi siempre la única: Richard Carrier. Hay que tejer mucha telaraña para sustentar que Jesús no existió. Eso es precisamente lo que Richard Carrier hace en su obra de 712 páginas. Como ejemplo el bosquejo de este artículo de Rational Wiki y este causan risa y espanto. Sus razonamientos son excesivos. Al final del último enlace nos ofrecen seis hipótesis que explican cómo el “mito” de Jesús se origina. Todas las hipótesis son sumamente entreveradas, insensatas y, por supuesto, falsas. Eso es de esperar cuando la premisa es estúpida de antemano.

¿Cuán fácil es cortar el enredo mitista?

Rechazar la existencia de Dios y asumir la de Jesús implica creer algo así…

  1. Jesús fue condenado a morir.
  2. Los seguidores de Jesús fabricaron la leyenda de su Resurrección motivados por disonancia cognitiva. Es decir, se negaron a aceptar que murió.
  3. Primero  suponen que Jesús fue adoptado como Hijo de Dios luego que el Padre lo “resucita” (Ro 1:3-4, Hch 2:36, 5:31, 13:32-33, Flp 2:6-11).
  4. Segundo suponen que es adoptado como Hijo de Dios cuando fue bautizado por Juan (Mc 1:9-11, Mt 3:17, Lc 3:22).
  5. Tercero suponen que es engendrado como Hijo de Dios en el vientre virginal de María (Mt 1:23, Lc 1:26-38).
  6. Cuarto suponen que siempre fue el Hijo de Dios desde la fundación del mundo (Jn 1:1-18, 17:4-5, 17:24, 1 Co 8:6).
  7. Quinto suponen que Jesús es Dios mismo (Jn 5:17-18, 8:58, 10:30, 14:8-9, 18:4-6, 20:28, Col 1:15-20, Heb 1:2-3, 1:5-8, 1 Tim 3:16).

Así Jesús pasa de ser hombre a ser la encarnación del dios de los judíos (deificado). Punto y se acabó. Ese es el verdadero patrón de una leyenda. Fácil, sencillo y elegante.

El principio de la Navaja de Occam recomienda que adoptemos la hipótesis que explica los hechos de forma más sencilla. Asume que esta es la hipótesis con mayor probabilidad de ser cierta. Contraste la hipótesis acabada de exponer contra toda hipótesis mitista concebida y por concebir: apreciará el principio de la Navaja. A continuación quedará esclarerido por qué la historicidad de Jesús corta más ligero que el mitismo.

Aseveraciones mitistas refutadas


“El Testimonium Flavianum es una falsificación total, no parcial, por un copista cristiano”

Acompañado del enunciado del título a veces incluyen la frase “todos los académicos lo sostienen desde hace tiempo”. Mienten. Flavio Josefo (37 e.c. – 101 e.c.) fue un historiador judío bajo el amparo del emperador romano. En una de sus obras aparece el testimonio acerca de Jesús:

Por este tiempo apareció Jesús, un hombre sabio [si es que es correcto llamarlo hombre, ya que fue un hacedor de milagros impactantes, un maestro para los hombres que reciben la verdad con gozo], y atrajo hacia Él a muchos judíos [y a muchos gentiles además. Era el Cristo]. Y cuando Pilato, frente a la denuncia de aquellos que son los principales entre nosotros, lo había condenado a la Cruz, aquellos que lo habían amado primero no le abandonaron [ya que se les apareció vivo nuevamente al tercer día, habiendo predicho esto y otras tantas maravillas sobre Él los santos profetas]. La tribu de los cristianos, llamados así por Él, no ha cesado de crecer hasta este día. (Ant. Iud. 18.3.3)

Flavio, siendo judío, no pudo haber escrito que Jesús “era el Cristo”. Se entiende que un copista cristiano adultera el texto. El texto original debió ser:

Por este tiempo apareció Jesús, un hombre sabio, y atrajo hacia Él a muchos judíos. Y cuando Pilato, frente a la denuncia de aquellos que son los principales entre nosotros, lo había condenado a la Cruz, aquellos que lo habían amado primero no le abandonaron. La tribu de los cristianos, llamados así por Él, no ha cesado de crecer hasta este día. (Ant. Iud. 18.3.3)

La gran mayoría de los críticos aceptan esta reconstrucción del Testimonium Flavianum como una aproximación al auténtico. Los mitistas insisten que el pasaje entero fue insertado por un cristiano y no hubo una falsificación parcial. La alegación se basa en mero prejuicio contra la historicidad de Jesús. Por supuesto que un cristiano no insertaría un texto que haga referencia a Jesús meramente como “un hombre sabio”. Tampoco catalogaría a los suyos como “una tribu”.

El Testimonium Flavianum fue parcialmente adulterado, no fabricado por completo

Eusebio cita el Testimonium Flavianum, adulterado, en el siglo IV e.c. Según este testimonio Jesús “es el Cristo”. Los mitistas rechazan la autenticidad del testimonio entero por esta mención poco probable de Jesús en boca de Josefo. Sin embargo, muy anteriormente en el siglo III Orígenes nos dice que Flavio menciona a Jesús. También nos expresa que Flavio no cree que Jesús era el “Cristo”.

Y a tan grande reputación entre el pueblo se levantó por la justicia este Jacobo, que Flavio Josefo, que escribió las Antigüedades de los Judíos en veinte libros, al querer exponer la causa por la que el pueblo sufrió tan grandes desgracias que incluso el templo fue arrasado a la tierra, dijo que estas cosas les sucedieron de acuerdo con la ira de Dios como consecuencia de las cosas que se habían atrevido a hacer contra “Jacobo, el hermano de Jesús, a quien le llamaban el Cristo”. Y lo maravilloso es que, aunque no aceptó a Jesús como Cristo (…).

 

Comentario sobre Mateo, Libro X, 17 (Siglo III e.c.)

Porque en el libro 18 de sus Antigüedades de los Judíos, Josefo da testimonio de Juan como un Bautista, y como prometedor de purificación a los que atraviesan el rito. Ahora bien, este escritor, aunque no cree en Jesús como el Cristo (…) Estos desastres sucedieron a los judíos como un castigo por la muerte de “Jacobo el Justo, que era un hermano de Jesús (llamado Cristo)” (…).

 

Contra Celso, Libro I, 47 (Siglo III e.c.)

(…) Como dice Josefo, de “Jacobo el Justo, el hermano de Jesús que fue llamado Cristo”, pero en realidad, como la verdad lo hace claro, a causa de Jesucristo, el Hijo de Dios.

 

Contra Celso, Libro II, 13 (Siglo III e.c.)

A pesar, Orígenes basa su impresión acerca de lo que piensa Josefo de Jesús en Ant. Iud. 20.9.1. No brinda indicio de la existencia de un Testimonium Flavianum “intacto”.

Existen citas del Testimonium que sí dan indicio que alguna vez figuró de forma distinta a la cita de Eusebio. Esta forma no afirmaba que Jesús era “el Cristo”, sino que tal vez lo era o eso creían algunas personas.

Por otra parte, escribió acerca del Señor de esta manera: “Al mismo tiempo estaba Jesús, un hombre sabio, si realmente es apropiado decir que él era un hombre; porque fue un realizador de obras maravillosas y un maestro de aquellos que libremente reciben las cosas verdaderas; también tenía muchos seguidores, tanto de los judíos como de los gentiles, y se creía que era Cristo. Cuando por envidia de nuestros principales Pilatos le había puesto en una cruz, los que lo habían amado primero, sin embargo, perseveraron en la fe; porque se les apareció al tercer día de vida. Muchas cosas, estas y otras cosas maravillosas, están en las canciones de los profetas que hicieron predicciones sobre él. Incluso hasta hoy la raza de los cristianos, habiendo obtenido la palabra de él, no ha fallado”.

 

San Jerónimo, De viris illustribus 13 (Siglo IV e.c.)

De manera similar, Josefo, el hebreo. Porque dice en los tratados que ha escrito sobre el gobierno de los judíos: “En este tiempo había un hombre sabio que se llamaba Jesús. Su conducta era buena, y se sabía que era virtuoso. Y muchos de los judíos y de las otras naciones se hicieron sus discípulos. Pilato lo condenó a ser crucificado ya morir. Pero los que se habían convertido en sus discípulos no abandonaron su discipulado. Informaron que se les había aparecido tres días después de su crucifixión, y que estaba vivo; en consecuencia, él era quizás el Mesías, acerca de quien los profetas han contado maravillas”.

 

Agapio de Hierápolis, Historia Universal (Siglo X e.c.)

El escritor Josefo también dice en su obra sobre las instituciones de los judíos: “En estos tiempos hubo un hombre sabio llamado Jesús, si es apropiado que lo llamemos hombre. Porque él era un obrero de las obras gloriosas y un maestro de la verdad. Muchos de entre los judíos y las naciones se hicieron sus discípulos. Se pensó que era el mesías, pero no de acuerdo con el testimonio de los principales hombres de nuestra nación. Debido a esto, Pilato lo condenó a la cruz y él murió. Porque aquellos que lo habían amado no dejaron de amarle. Se les apareció vivo después de tres días. Porque los profetas de Dios habían hablado acerca de él cosas maravillosas. Y la gente de los cristianos, nombrada después de él, no ha desaparecido hasta este día”.

 

Miguel el Sirio, Crónica (Siglo XII e.c.)

Los mitistas mienten acerca del Testimonium Flavianum al decir que fue fabricado por completo. Acabamos de leer la evidencia que apunta a un Testimonium que no asevera que Jesús era el Cristo, pero sí hace mención de él. Este “proto-Testimonium” sin lugar a dudas debe ser el original que antecede al textus receptus que nos cita Eusebio.

“Todo testimonio extra-bíblico acerca de Jesús no es evidencia”

El mejor testimonio extra-bíblico acerca de la existencia de Jesús es la segunda mención de Jesús por Josefo. El último recurso que emplean los mitistas contra este es lo más radical: “es una fabricación entera”. Esto a pesar de que no admite el mismo nivel de sospecha que el Testimonium Flavianum.

(…) Ananías era un saduceo sin alma. Convocó astutamente al Sanedrín en el momento propicio. El procurador Festo había fallecido. El sucesor, Albino, todavía no había tomado posesión. Llamó a juicio al hermano de Jesús, quien era llamado Cristo, cuyo nombre era Jacobo, y con él hizo comparecer a varios otros. Los acusó de ser infractores a la ley y los condenó a ser apedreados. (Ant. Iud. 20.9.1)

Según este relato la muerte de Jacobo sucede en el 62 e.c. En esa fecha Josefo estaba vivo y presente en Israel. El testimonio es fiable de parte de Josefo. Jacobo no pudo ser hermano de una persona inexistente.

Richard Carrier pretende levantar la sospecha que “quien era llamado Cristo” fue añadido por un cristiano. La frase no es una afirmación que Jesús era el Cristo, sino que eso creían algunos. No existe un solo manuscrito de Josefo con la frase ausente. La sospecha que levanta Carrier se inspira en su propio pensamiento deseoso, no en hechos evidenciables. También niega que el Jesús mencionado aquí es Jesús de Nazaret. Excepto que Pablo se reúne con el hermano del nazareno en Jerusalén (Gl 1:19, Gl 2:9), cuyo nombre era Jacobo. Pablo también nos dice que existen otros hermanos de Jesús (1 Co 9:5). Carrier arguye que la palabra “hermano” en los contextos enlazados hace referencia a hermano de la iglesia, no hermano familiar. Buen intento, pero Jesús sí tuvo un hermano biológico llamado Jacobo (Mc 6:3). Pablo específicamente alude a Jacobo como “hermano del Señor” al mencionarlo junto a Pedro. No alude a Pedro y Jacobo juntos como “hermanos del Señor en la fe”. Según esta observación la palabra “hermano” es un concepto familiar y no fraternal.

La interpretación de los hechos es in-ambigua. El “análisis” creativo de Carrier es una charlatanería genial. Doblega la evidencia a su favor con descaro minucioso.

“Existe un lapso de dos décadas entre la crucifixión y la primera epístola de Pablo; la historia de Jesús no es fiable”

Los estudiosos más sensatos ya cuentan con que los Evangelios no son fuentes fiables de información. Por eso rechazan la divinidad de Jesús, no su existencia. La primera biografía de Mahoma fue escrita siglo y medio después de su muerte. Si se trata de poner en duda la existencia de toda figura religiosa en la historia, ya sabemos dónde empezar. Empero, tal patrón de pensamiento sería insensato.

Podrán responder que todo acontecimiento relacionado a Mahoma se remonta al testimonio de un testigo visual. Así lo han asegurado los que legitiman las fuentes del islam. Si bien sabemos que los autores de los Evangelios no fueron testigos visuales, esto no descarta que obtuvieron testimonio de testigos (Lc 1:1-3, Jn 3:11).

Un mitista no puede utilizar esta línea de argumento. No puede haber espacio temporal entre Pablo y un evento que asume que no ocurrió.

“Jesús no existió porque el apóstol Pablo no menciona a un Jesús terrenal, sino celestial”

Tales expresiones se originan con lecturas de Richard Carrier o Robert Price. Pablo dice que Jesús nació de una mujer (Gl 4:4) y desciende de David de acuerdo “a la carne” (Ro 1:3). También dice que fue traicionado (1 Co 11:23-25), asesinado (1 Ts 2:14-15) y sepultado (1 Co 15:4). ¿Dónde le acaecería todo esto a Jesús? ¿En el cielo? No. Si Pablo no provee más información acerca de Jesús es porque no lo conoció en persona, no porque no existió.

“El emperador Constantino inventó el cristianismo para controlar a la gente”

Irrisorio. Constantino adopta en el 313 e.c. una religión ya documentada. En el 325 e.c. convoca el primer concilio ecuménico. Ahí quiso establecer la naturaleza divina de Jesús por medio de un consenso eclesiástico. ¿Fue Jesús el Hijo de Dios subordinado al Padre o Dios encarnado? El resultado de la convocatoria es el credo de Nicea.

“Ideas del Nuevo Testamento derivan de mitos paganos”

La alegación central del mitismo es que la figura del nazareno fue construida a base de mitos paganos. Esta noción ofusca el hecho que el cristianismo se originó del judaísmo solamente. Jesús fue un judío que predicaba a judíos: “No fui enviado sino a las ovejas perdidas del pueblo de Israel… (Mt 15:24, NVI)”.

La similitud conceptual entre el Sheol judío y el Hades griego da a conocer un paralelo casual entre judaísmo y paganismo. Empero, este concepto no explica el origen del cristianismo como pagano.

Se puede demostrar que no hay cabida para alegar que el cristianismo se deriva del paganismo.

El nacimiento virginal

El autor del Evangelio según Mateo narra el nacimiento virginal de Jesús basándose en Is 7:14. Utiliza el verso bíblico como una predicción que se cumple con el nacimiento de Jesús. A saber, que El Ungido iba a nacer de una virgen. El autor, saca la cita fuera de contexto para construir una leyenda. Is 7:14 no predice un nacimiento virginal.

El autor utiliza la cita extraída de la Septuaginta. La Septuginta es el Viejo Testamento cristiano traducido del hebreo al griego. En la Septuaginta Is 7:14 incluye la palabra “virgen” (en griego parthenon). La traducción correcta es “doncella” o “mujer joven” (en hebreo almah).

El nacimiento virginal se origina entonces con una mal-interpretación textual del Viejo Testamento, no un mito pagano.

La Eucaristía

En La Última Cena narrada en los Evangelios Jesús anuncia su muerte. Su muerte simboliza la expiación por los pecados de la humanidad. Durante la cena establece el ritual de la Eucaristía. El ritual consiste en ingerir pan y vino en conmemoración del sacrificio humano de Jesús.

El sacrifico humano se basa en el sacrificio animal del judaísmo (Lv 1:3, 1:10). El pan simboliza la carne de Jesús porque la ofrenda animal era comestible hasta el tercer día (Lv 7:16-18, 19:5-7). El vino simboliza la sangre de Jesús porque era prohibido beber la sangre animal (Lv 7:26-27, 17:10-16). El motivo de esta prohibición es que en ella estaba “la vida”. En contraste, quien tomara “la sangre” de Jesús cobraba vida eterna porque se creía que había resucitado.

La Resurrección

Finalmente, la Resurrección sucede al tercer día porque justo al tercer día la carne ofrendada se consideraba rancia. Así Jesús supera la degradación de la muerte en su momento culminante.

La creencia judía en la resurrección es bastante documentada (1 S 2:6, Sal 71:20, Is 26:19, Ez 37:1-14, Os 6:2, 13:14, 1 R 17:17-24, 2 R 4:18-37, 13:21, Dn 12:2). Por lo tanto, no hay cabida para alegar que la Resurrección de Jesús es un concepto pagano. Es un concepto judío.

La Ascensión

El nazareno es llevado al Cielo (Mc 16:19, Lc 24:50-53, Hch 1:9-11) porque Enoc (Gn 5:24) y Elías (2 R 2:11-12) fueron llevados al Cielo. ¿Concepto pagano? No. ¿Concepto judío? Sí.

Paralelos entre Jesús y otras figuras mitológicas o religiosas

Películas como The God Who Wasn’t There, Zeitgeist y Religulous sostienen que la leyenda de Jesús no es original. Sin embargo, queda comprobado que Jesús no es una copia de Horus. También se sabe que la leyenda de Apolonio de Tiana, comparado con Jesús, fue redactada mucho después del Nuevo Testamento. Es más probable que la leyenda de Apolonio se inspire en la de Jesús que vice-versa.

Infográficas como esta circulan en la internet diseminando falsos paralelos entre Jesús y personajes mitológicos (Crédito: Photobucket)

Infográficas como esta circulan en la internet diseminando falsos o casuales paralelos entre Jesús y personajes mitológicos (Crédito: Photobucket)

¿Por qué Jesús sí existió?


Aparte de desmentir ideas que provienen del mitismo se puede argüir a favor de la historicidad del nazareno. No pretendo invocar el argumento ad verecundiam ni ad populum.  Aun así es importante saber que la opinión sostenida por la mayoría experta es la historicidad de Jesús. Esto incluye historiadores seculares y religiosos.

La existencia de muchos personajes en los Evangelios no es fabricada

Entre los personajes de los Evangelios, se disputa la historicidad de Barrabás y José de Arimatea, por ejemplo. En cambio, sabemos que Poncio Pilato, Herodes, Caifás y Juan el bautista existieron. Jesús interactúa con estos tres personajes históricos en los Evangelios.

Un cuentista típicamente procura no asignar el mismo nombre a múltiples personajes. De lo contrario dificulta la tarea de identificarlos en la lectura. Si los Evangelios no se inspiran en hechos reales, parece extraño que tantos personajes compartan el mismo nombre.

  • Jacobo, hermano de Jesús /  Jacobo, hijo de Zebedeo
  • José, padre de Jesús / José de Arimatea
  • Juan, el bautista / Juan, el hijo de Zebedeo
  • Judas, hermano de Jesús / Judas, el Iscariote
  • María, madre de Jesús / María Magdalena / María, hermana de Marta y Lázaro
  • Simón, llamado “Pedro” por Jesús / Simón de Cirene / Simón, hermano de Jesús / Simón, el cananeo (o el zelote)

Lo sensato es asumir que estos personajes son reales y no ficticios. Jesús debió interactuar con todos ellos.

Los Evangelios admiten hechos delatadores en torno a su figura heroica

Un cuentista no delataría al protagonista de su propia historia, si de su reputación depende la fe de los lectores. A pesar de ello los Evangelios admiten hechos delatadores en torno a Jesús. Esto revela que Jesús fue real y los hechos des-favorecedores a la leyenda son irremediablemente verídicos.

  • Juan bautiza a Jesús, a pesar que debió haber sido al revés según la lectura (Mt 3:13-15). Esto explica por qué el nacimiento de Jesús (Lc 1:26-38) milagrosamente supera el nacimiento de Juan (Lc 1:5-25). Juan nace por medio de una anciana estéril, pero Jesús nace de una virgen. Los Evangelios enaltecen la figura de Jesús sobre Juan el bautista. En realidad la reputación de ambos debió haber sido comparable al principio.
  • Jesús era glotón y bebedor de vino y Juan el bautista, no (Mt 11:19, Lc 7:34).
  • Los judíos esperaban que El Ungido procediera de Belén según Miq 5:2. Jesús no nace en Belén según Jn 7:42. Debido a esto conocemos a Jesús de Nazaret, no a Jesús de Belén.
  • El autor del Evangelio según Mateo confiesa que Jesús predicaba a judíos solamente (Mt 10:5-6, 10:23, 15:24).
  • En el Códice de Beza (siglo V e.c.) aparece una variante textual donde Jesús se agobia con la petición de un leproso (Mc 1:40-41). Se arguye que esta variante representa la versión original que copistas alteraron. En la variante más conocida Jesús muestra compasión al recibir la petición del leproso.
  • Judas Iscariote traiciona a Jesús. El motivo implícito de la traición es la avaricia de Judas según los Evangelios. No obstante, los Evangelios no son fuentes des-prejuiciadas. Se puede imaginar que Jesús decepciona a Judas también.
  • Los judíos esperaban que El Ungido permanecería para siempre (Jn 12:34). Jesús muere crucificado. ¿A esto se debe la necesidad de fabricar la leyenda de la Resurrección? Si Jesús resucitaba, podían insistir que Jesús fue El Ungido.

¿Quién fue el verdadero Jesús de Nazaret?


Si el dios de Israel no existe, ¿quién fue el verdadero Jesús? El peso de la evidencia tiende a favorecer tres perfiles de Jesús:

  • Un judío heterodoxo, predicador y clarividente escatológico de predicciones fallidas. Estimado como profeta apocalíptico por sus seguidores. Este ha sido el concepto común desde Albert Schweitzer hasta Bart D. Ehrman y Dale C. Allison Jr.
  • Un judío heterodoxo, predicador y pacifista que nunca hizo predicciones acerca del fin del mundo. Este es el concepto más reciente, establecido por consenso tras el ambicioso Jesus Seminar.
  • Un zelote y falso pretendiente al trono del rey David. Estimado por sus seguidores como El Ungido, descendiente de David y futuro rey de Israel. Este concepto ha sido argüido por académicos como Reza Aslan y Fernando Bermejo-Rubio.

Si hay coincidencia de opinión, es que el galileo lideró un movimiento basado en la religión judaica y fue crucificado. Ambas hechos son indiscutibles.

Enlaces


Richard Santiago Sierra es un ex-cristiano pentecostal y librepensador ateo puertorriqueño. Su apostasía de la fe cristiana se origina en experiencias traumáticas y decepcionantes con el cristianismo e investigaciones en torno a la veracidad de las alegaciones del judaísmo, cristianismo y el islam. Hoy se esmera en apoyar el ateísmo militante respecto al dios de Israel y el descubrimiento de la verdad por medio de las ciencias. En pos de esta causa ha sido miembro de diversas organizaciones incluyendo The American Association for the Advancement of Science, American Atheists, Ateístas de Puerto Rico, The Richard Dawkins Foundation for Reason & Science por medio de Center for Inquiry, Freedom from Religion Foundation y Humanistas Seculares de Puerto Rico.

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