La muerte de Peregrino

lucian

Algunos de mis lectores ya conocen del comediante Luciano de Samosata por mi reciente traducción al castellano de su exposición de Alejandro el mercader de oráculos.

Luciano, sin embargo, fue un escritor muy prolífero y ameno. Produjo una obra titulada Historia verdadera que, habiendo sido escrita en el segundo siglo, es hoy considerada la primera obra de ciencia ficción jamás escrita. Es un genuino placer literario, y su imaginación fantástica (comparable quizá a la magia de Harry Potter, o del Laberinto del Fauno) se disfruta aún mas gracias a que es cómico.

En tiempos recientes me acabo de enterar (gracias al editor de NewEpicurean.com, que le dedicó una página a Luciano donde lo llama el león de Epicuro) de que Luciano también escribió sobre los cristianos primitivos en una obra titulada La muerte de Peregrino la cual, al igual que Alejandro el mercader de oráculos, se dedica a exponer un charlatán que, se cree, primero mató a su propio padre, luego se hizo pasar por cristiano para que lo sacaran de la cárcel y para enriquecerse, luego por filósofo cínico para gozar del respeto y privilegio que viene con ser un supuesto santo o sabio reconocido, y finalmente se suicidó en público y le dedicaron una estatua que supuestamente daba oráculos.

Al igual que vimos con Alejandro (cuyos devotos eran paganos), en el caso de Peregrino, el autor se dedica de nuevo a exponer lo fácil que es para un charlatán recibir la veneración y asombro de la gente simple, y el enorme provecho que le saca a la credulidad de la gente. Ambos son estudios de caso en charlatanería, aunque si no hubiera sido por Luciano estos dos charlatanes no hubieran pasado a los libros de historia y nadie sabría de ellos. Y como ellos, han habido miles y miles más que permanecerán por siempre desconocidos. Lo cierto es que la profesión de vivir de la credulidad es igual de vieja que la de prostituirse.

La obra titulada La muerte de Peregrino es algo larga pero aquí voy a reproducir la porción relevante a los simples cristianos antiguos, que relata el modo en que fácilmente Peregrino se pudo aprovechar de ellos. El relato comienza con Peregrino refugiándose entre ellos mientras lo buscaban para meterlo preso, aparentemente por haber estrangulado a su padre.

Fue entonces cuando se encontró con los sacerdotes y los escribas de los cristianos en Palestina y asumió su extraño credo. Te puedo decir que muy pronto les convenció de su superioridad; profeta, anciano, príncipe de la sinagoga: era todo a la vez; expuso sus libros, comentó sobre ellos, y él mismo escribió libros. Lo tomaron como a un Dios, aceptaron sus leyes y le declararon su presidente.

 

Los cristianos, ya sabes, adoran a un hombre hasta nuestros días, que se distingue porque introdujo sus nuevos ritos y fue crucificado por cuenta de ellos. Bueno, al final Peregrino Proteo fue arrestado y metido en la cárcel. Esto fue precisamente lo que le dio un aire de trabajador de milagros y de tramposo; ahora era un hombre hecho. Los cristianos lo tomaron muy en serio: apenas estaba en la cárcel, comenzaron a tratar por todos los medios de sacarlo otra vez, pero sin éxito.

 

Todo lo demás que se podía hacer por él, lo más devotamente hicieron. No pensaban en otra cosa. Los huérfanos y viejas viudas podían verse andando por la cárcel desde el amanecer. Sus funcionarios sobornaban a los carceleros para hacerles dormir dentro con él. Le llevaban cenas elegantes y le leían sus escritos sagrados; y nuestro viejo amigo Peregrino (como todavía se llamaba en aquella época) se convirtió para ellos en “el Sócrates moderno.”

 

En algunas de las ciudades asiáticas, también, las comunidades cristianas se pusieron a gastar en enviar diputados con ofertas de simpatía, asistencia y asesoramiento jurídico. La actividad de estas personas, al tratar con cualquier asunto que afecta a su comunidad, es algo extraordinario que no escatima ningún gasto.

 

Peregrino, todo este tiempo, hizo un buen ingreso a partir de su encarcelamiento; el dinero le llovió. Usted ve, estas criaturas equivocadas comienzan con la convicción general de que son inmortales para siempre, lo que explica el desprecio de la muerte y la devoción voluntaria que son tan comunes entre ellos.; y además su legislador original les enseñó que todos son hermanos desde el momento en que se convierten, y niegan a los dioses de Grecia y adoran al sabio crucificado, y viven según sus leyes. Todo esto se lo toman muy por fe y por confianza, con el resultado de que desprecian todos los bienes mundanos por igual, tratándolos simplemente como propiedad en común. Ahora, un tipo hábil y sin escrúpulos que ha visto el mundo, sólo tiene que meterse entre estas simples almas, y su fortuna se hace muy pronto; juega con ellos.

 

… Los cristianos eran carne y bebida para él; bajo su protección no le faltaba nada, y este lujoso estado de cosas se prolongó durante algún tiempo. Al fin se metió en problemas, incluso con ellos; Supongo que lo atraparon participando de carnes prohibidas. No querían tener nada más que ver con él …

La narrativa entera en inglés se puede leer aquí: The Death of Peregrine.

Hiram Crespo es autor y blogger puertorriqueño residente en Chicago, fundador de societyofepicurus.com y autor de Tending the Epicurean Garden (Humanist Press, 2014) y de Cultivando el jardín epicúreo y el autor/traductor de Varios días en Atenas y Epítome. Ha contribuído artículos a The New Humanism (una publicación de The Humanist Chaplaincy at Harvard), The Humanist (una publicación del American Humanist Association), Greenewave, Humanist Life y muchos otros. Se graduó con altos honores de un Bachillerato en Estudios Interdisciplinarios en Northeastern Illinois University y además del español e inglés, conoce el francés y el idioma universal, esperanto.

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