La silenciada tradición Lokáyata en India

Carvaka

Hubo un período en el desarrollo de la civilización religiosa en India en que un montón de escuelas religiosas y filosóficas emergieron para retar los rígidos estándares védicos, incluyendo los sacrificios de animales y el sistema de castas que impedía el movimiento hacia otros grupos sociales y restringía la asociación.

Hace mas o menos 2,500 años, el príncipe Siddhartha Gautama fundó el budismo en el que abolió los sacrificios y el sistema de castas, enseñando un humanismo no-violento que busca abolir el sufrimiento humano; al mismo tiempo se funda el jainismo también siguiendo la línea de la no-violencia y el vegetarianismo; los movimientos de bhakti-yoga se enfocaban en la religiosidad devocional y echaban a un lado el enfoque en las ceremonias, y todos estos movimientos ganaron muchos adeptos y cierto respeto en la cultura, pero un movimiento enfrentó grandes dificultades para ganar adeptos y respeto por causa de su irreverencia: la escuela Lokáyata.

En sánskrito, loka significa “el mundo” y guarda relación semántica con palabras como lugar, localidad, local, etc. De modo que Lokáyata significa mas o menos “sistema filosófico que se concierne con este mundo”. También eran conocidos como los Chárvakas (que significa “los de lenguage dulce”, porque parece que eran buenos en la retórica), algunos creen que asumieron ese nombre porque el fundador fue un sabio llamado Chárvaka, pero otros dudan que existió un solo fundador. También se les ha llamado Brihaspatyas porque se le atribuye a un filósofo llamado Brihaspathi haber escrito su doctrina.

Eran atomistas y hedonistas: opinaban que todo estaba compuesto de los elementos materiales. Para entender el mundo, confiaban solo en lo que los sentidos proveían y valoraban enormemente la experiencia directa y personal de la realidad. No se comprometían en su doctrina atea y no creían en el karma ni en la reencarnación.

Para ellos, el cuerpo era el alma, ninguna otra cosa les constaba. Su materialismo filosófico les hacía rechazar creencias sobre la vida venidera y su mensaje estaba repleto de veneno contra las escrituras védicas y los bráhmanas, la casta de sacerdotes que vivían de la religión, disfrutaban de exagerados privilegios y mantenían a las demás castas en su lugar.

Esta escuela se cree que produjo algunas escrituras que fueron destruídas por generaciones futuras, y los pocos fragmentos que sobreviven, fue gracias a sus oponentes, que las citaron para refutarlas, preservándolas accidentalmente.

He aquí fragmentos de unas escrituras ateas de India antigua llamadas Chárvaka Dharma (lo cual se traduce como “la doctrina Chárvaka”):

“Cuando el cuerpo muere tanto el tonto como el sabio son cortados y perecen. No sobreviven luego de la muerte”

“Mientras que la vida es tuya, vive con alegría; Nadie puede escapar del ojo buscador de la muerte: Una vez esta forma nuestra se ha quemado, ¿Cómo volverá jamás?”

Este fragmento concierne el placer y el disfrute de esta vida, lo cual muestra una tendencia al hedonismo poco calculado, y no al cálculo a largo plazo de los placeres como vemos en Epicuro:

Que el placer que surge al hombre
del contacto con los objetos sensibles,
deba ser abandonado por venir acompañado de dolor:
tal es el razonamiento de los necios.
El arroz, rico con los mejores granos blancos,
¿que hombre, en busca de su verdadero auto-interés,
lo va a arrojar a la basura
debido a la cubierta de cáscara y polvo?

Los siguientes fragmentos muestran el tema anti-clerical:

“El fuego es caliente, el agua fría; agradablemente fresca es la brisa de la mañana. ¿De quién viene esta variedad? Nacieron de su propia naturaleza. Esto también ha sido dicho por Brihaspati: No hay cielo, no hay liberación final, ni ningún alma en otro mundo, ni las acciones de las castas, órdenes, o sacerdocios producen ningún efecto real. Si el que se aparta del cuerpo pasa a otro mundo, ¿cómo es que no regresa de nuevo, inquieto por el amor de su nación? Por lo tanto es sólo como un medio de vida que los bráhmanes han establecido aquí todas estas ceremonias para los muertos.”

(estas ceremonias) … fueron hechas por la naturaleza como fuentes de ingreso para los destitutos de conocimiento y valentía.”

Noten que el último fragmento, preservado indirectamente, tiene un tono algo nietzscheano y alude a que los sacerdotes recurrieron a la religión por falta de recursos reales para sobrevivir. Algo parecido argumentó Nietzsche en su Genealogía de la moral. En otros fragmentos se compara a los autores de los Vedas con demonios y bufones, y se critica que las comidas ofrecidas a los muertos deberían ser ofrecidas a los hambrientos que viven.

Dharmakirti, un filósofo del siglo séptimo profundamente influenciado por los Chárvakas, escribió en su obra Pramanvartik:

Creer que el Veda es divino, creer en un Creador del mundo, bañarse en las aguas sagradas para obtener punya, tener orgullo de la propia casta, hacer penitencia para absolver los pecados, son los cinco síntomas de haber perdido los cordura.

Los Chárvakas no eran perfectos, y no todos los elementos que los hicieron desaparecer venían de afuera. Han sido criticados por no aceptar inferencias basadas en evidencia y verdades previamente establecidas, lo cual impide en gran medida el progreso científico y empírico. También carecieron de profundidad sicológica y de un sistema ético y social muy útil, lo cual ayuda a una escuela a mantener adeptos por medio de apelar y ser aplicable a la naturaleza humana.

Se ha teorizado que al desacreditar la religión védica sin proponer alternativas viables concretas, los Chárvakas lo que hicieron fue abrir el camino al budismo y jainismo, y es así mayormente como se les recuerda aún hoy. De hecho, las tres escuelas juntas son consideradas tradiciones heterodoxas o nástika por ser no-védicas … pero las otras dos persisten, y los Lokáyata no.

Quien sabe lo que hubiera sido la historia de los Chárvakas si su mensaje no hubiera sido tan anti-clerical, hubiera sido mas flexible y producido mas literatura. Es posible que la defensa de las tradiciones religiosas de la polis fue algo que ayudó a los epicúreos a persistir por siete siglos a pesar del mensaje oficialmente anti-religión que tenían.

Lo cierto es que, la tierra de las mil religiones que produjo a Rama, a Krishna y a Buda, también produjo un ateísmo robusto en la antigüedad que fue luego silenciado. Seguramente el nuevo ateísmo de hoy puede y debe aprender algo de su propia historia antigua, particularlmente considerando que ya se está proyectando un decline en el laicismo entre las futuras generaciones.

Hiram Crespo es autor y blogger puertorriqueño residente en Chicago, fundador de societyofepicurus.com y autor de Tending the Epicurean Garden (Humanist Press, 2014) y de Cultivando el jardín epicúreo y el autor/traductor de Varios días en Atenas y Epítome. Ha contribuído artículos a The New Humanism (una publicación de The Humanist Chaplaincy at Harvard), The Humanist (una publicación del American Humanist Association), Greenewave, Humanist Life y muchos otros. Se graduó con altos honores de un Bachillerato en Estudios Interdisciplinarios en Northeastern Illinois University y además del español e inglés, conoce el francés y el idioma universal, esperanto.

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