Lucrecio contra los creacionistas

Lucretius_De_RerumCuando fingen
que los dioses han establecido todas las cosas solo para el hombre,
exhiben de todas las maneras un fuerte lapso
de la verdad de la razón de ningún modo la naturaleza del mundo
fue para nosotros construida por un poder divino:
Tan grandes son los defectos que se encuentran en ella.

Lucrecio, De la naturaleza de las cosas, Libro II

La primera vez que oí hablar de Lucrecio y su épico poema en seis libros titulado De rerum natura, fue leyendo la antología de artículos titulada The Portable Atheist, de  Christopher Hitchens. Fue allí donde aprendí que Hitchens era parte de la escuela filosófica epicúrea, que se alzaba sobre los hombros de gigantes como Lucrecio, y que de alguna manera el llamado nuevo ateísmo no era tan nuevo: muchos de los argumentos que son hoy hechos por gente como Hitchens y Dawkins tienen miles de años de antigüedad.

Lucrecio era un proto-Hitchens, por cierto. Persistentemente desdeñoso de la superstición y de la religión, en el 1er siglo este poeta romano insultó a los que insistían que los dioses habían creado la Tierra para la humanidad (es decir, los creacionistas antiguos), llamándolos ignorantes–como vemos arriba–y que a pesar de que la Tierra era nuestra madre, ella no era un ser sensible y cualquier personificación de ella no era más que poesía.

También argumentó que hay demasiadas fallas con la naturaleza para haber sido hecha por seres perfectos, y más tarde en el quinto libro da numerosos ejemplos de como la “creación” no parece haber sido hecha para nosotros: cosas como mal clima, malas hierbas, catástrofes, bestias salvajes, etc.

Otro conjunto de argumentos contemporáneo que hace eco a la antigüedad tiene que ver con la afirmación religiosa de que las cosas están “hechas con un propósito” y, por lo tanto, dan evidencia de un fabricante o creador. En el siguiente pasaje, Lucrecio argumenta que nuestros ojos, oídos, extremidades, etc. “fueron creados antes de que encontraran su uso”.

Toda esta interpretación
es razonamiento inverso,
ya que
nada nace en el cuerpo para que podamos
usarlo, sino el nacimiento engendra el uso:
no hay visión antes de nacer las luces de los ojos,
n
o se habla antes de que la lengua exista;
sino que el origen de la lengua llegó mucho antes
que e
l discurso de las palabras, y las orejas fueron creadas
m
ucho antes de que se escuchara algún sonido;
Y todos los miembros, me parece, estaban allí
a
ntes de llegar a su uso, y por lo tanto
n
o podrían ser generados en aras de uso.
Sino al contrario, la contienda en la lucha
mano a
mano, y el desgarre de las articulaciones,
y
el ensuciamiento sangriento de las extremidades, fueron
mucho antes de que las lanzas relucientes volaran;
y la naturaleza del hombre le llevó a huir de una herida

antes de que el brazo izquierdo con la ayuda del arte
se o
puso a un enemigo blindado. Y, en verdad,
ceder el cuerpo cansado al reposo
es mucho mas antiguo qu
e cojines de camas blandas,
y
calmar la sed es anterior a las tazas.
Estos objetos, por lo tanto, que para el uso y la vida
s
e han diseñado, pueden ser concebidos como hechos
pa
ra el bien de utilizarlos. Pero aparte de tales
están todos que nacieron primero y después
d
ieron conocimiento de su propia utilidad.
Supremos entre estos
contamos los sentidos, las extremidades:
Por lo cual, de nuevo, queda mucho más allá de tu poder
s
ostener que éstos podrían haber sido de este modo creados
p
ara su utilidad.

Lucrecio, De la naturaleza de las cosas, Libro IV

Gran parte del poema épico ahonda en posibles teorías naturales que explican fenómenoscomo el trueno, los terremotos, las órbitas de los planetas, con el fin de contradecir las supersticiones imperantes de su época. Las teorías de Lucrecio son obviamente antiguas y precientíficas, pero representan un manifesto y una declaración de guerra contra las degradaciones gemelas de la religión y la superstición.

Hay casos en que Lucrecio se acerca bastante a intuiciones e hipótesis completamente científicas. Por ejemplo, en el libro V nos encontramos con el razonamiento que explica la selección natural: cuando la naturaleza produce rarezas o mutaciones, aquellas criaturas que son incapaces de comer, luchar y reproducirse, son eliminadas de forma natural de la reserva genética-un proceso que conduce naturalmente a que sólo los mejor adaptados puedan transmitir sus genes.

Y otros prodigios y monstruos la Tierra
luego fue engendrando así en vano,
ya que la naturaleza prohibió por horror su aumento
y fueron impotentes a llegar
a la flor codiciada de la justa madurez,
o a encontrar alimento, o entrelazarse
en las obras de Venus.

Entre las explicaciones protocientíficas en De RerumNatura, una de las más intrigantes y que mas elocuentemente se presta para educar a niños y adultos sobre la ciencia se encuentra en el Libro VI, donde en los versos 495-526 y 608-630 los ciclos de lluvia y condensación son descritos con precision tras abrir con este verso, que apela a la curiosidad: “¿Se pregunta cómo el mar nunca se hace más grande?

No sólo Lucrecio presenta ideas científicas o protocientíficas sobre la naturaleza de las cosas: lo hace de una manera entretenida, ingeniosamente usando lenguaje bibliesco hermoso y poético. Aunque precede por mucho el método científico, usa muestras de la naturaleza con el fin de ser empírico: observa como el sol seca la ropa, como el agua se filtraa través del suelo, y cómo nuestras calles se secan dentro de un día después de la lluvia, con el fin de dar cuenta de los ciclos de lluvia y condensación.

… como la humedad de las lluvias se espesa
en las nubes altas, y cómo sobre las tierras
después se descarga al caer grandes lluvias,
esto voy a desplegar. Comenzaré triunfante
persuadiéndote de que se alzan junto
con las mismas nubes, muchas partículas llenas de agua
que han salido de todas las cosas, y que ambas aumentan-
tanto las nubes como el agua que está en la nubes-
en proporción igual, a medida que crecen nuestras formas
en proporción igual a nuestra sangre, así como
el sudor o la humedad en nuestros miembros.
Además, las nubes toman en de vez en cuando
mucha humedad de la amplia mar,
mientras que los vientos la llevan sobre el mar poderoso,
como pieles colgante de lana blanca. Así,
incluso desde todos los ríos se levanta
la humedad a las nubes. Y cuando en ellas
las partículas de agua de tantas maneras
se han unido, aumentadas desde todos los lados,
las nubes ahora densas entonces luchan por descargar
sus diluvios por un doble motivo: he aquí,
la fuerza del viento las amontona, y el exceso de
nubes de tormenta (juntadas en una vasta multitud)
da impulso y presión desde arriba
y hace que las lluvias se viertan. Además cuando, también,
las nubes se aventan por los vientos, o dispersas y
abatidas en la parte superior por el calor del sol, envían
su humedad en las lluvias y destilan sus gotas
al igual que la cera, por el calor de fuego,
se suelta y licua en abundancia.
Pero viene la violencia de las lluvias mayores
cuando violentamente las nubes son empujadas hacia abajo
tanto por su masa acumulada como por
el inicio del viento. Y las lluvias acostumbran
durar un tiempo y quedarse largo rato,
cuando se levantan muchas partículas de agua
y las nubes sobre nubes se vacían
en capas apiladas y son transmitidas
de todas partes, y cuando toda la tierra
en vapor exhala su humedad. En ese momento
cuando el sol con vigas en medio de la oscura tempestad
brilla contra las duchas de lluvias negras,
luego, entre las nubes emerge brillante
El resplandor del arco.

… Sobre todo, los hombres se maravillan de que la naturaleza no hace
más y más grande la mayor parte del océano, ya que
es tan vasto el torrente de las aguas,
y todos los ríos de cada reino
vienen al mismo; y al añadir las lluvias al azar
y las tempestades que salpican todos los mares
y humedecen la tierra y añaden sus propios manantiales:
Sin embargo, todos éstos a la suma de los océanos
solo son como el aumento de una gota.
Por tanto, es casi una maravilla que el mar,
el poderoso océano, no se multiplica. Además,
el sol con su calor extrae una gran parte:
Sí, contemplamos que sol con rayos ardientes
seca la ropa mojada que gotea sobre todo;
y más de un mar, mas sus expansiones por debajo,
observamos. Por lo tanto, aunque sea leve
la porción de lo mojado que el sol en cualquier punto
entresaca del nivel principal, todavía toma
de las olas una amplia cantidad
en abundancia. Entonces, aún más, también los vientos,
barriendo el nivel de las aguas, puede llevarse
una parte poderosa de lo mojado, tal y como contemplamos
a veces en una sola noche las carreteras secarse
por los vientos, y el barro suave endurecerse antes del amanecer.
De nuevo, te he enseñado que las nubes se llevan
mucha humedad también, tomada de los alcances
del poderoso océano, y los rocía sobre
todas las zonas cuando llueve en las tierras
y los vientos transportan los bastidores airados de vapor.

Lucrecio, De la naturaleza de las cosas, Libro IV

Así en este poema, murieron los dioses del clima … en el jihad de la libre expresión y la literatura. Vale la pena contrastar estos intentos bellos y precoces de inventarse una cosmología natural en un mundo sumergido en la superstición, con las explicaciones contra natura que se encuentran en las mitologías, en la Biblialos Vedas, o el Corán. Se hace evidente que Lucrecio nos ha dado una de las grandes joyas de la literatura antigua.

Si les gusta la literatura humanista, les invito a que añadan el poema de Lucrecio a su lista de libros a leer, tal vez utilizando el próximo Día de Hitchens-Jefferson como ocasión y excusa para comprarse libros y regalar libros a sus amigos.

… a la naturaleza, liberada de todo señor altivo
y en un acto librese le ve hacer todas las cosas
ella sola y por su propio acuerdo,
deshecha de todos los dioses.

Lucrecio, De la naturaleza de las cosas, Libro II

Hiram Crespo es autor y blogger puertorriqueño residente en Chicago, fundador de societyofepicurus.com y autor de Tending the Epicurean Garden (Humanist Press, 2014) y de Cultivando el jardín epicúreo y el autor/traductor de Varios días en Atenas y Epítome. Ha contribuído artículos a The New Humanism (una publicación de The Humanist Chaplaincy at Harvard), The Humanist (una publicación del American Humanist Association), Greenewave, Humanist Life y muchos otros. Se graduó con altos honores de un Bachillerato en Estudios Interdisciplinarios en Northeastern Illinois University y además del español e inglés, conoce el francés y el idioma universal, esperanto.

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