Represión sexual en la Iglesia Católica

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“Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia…” (Gálatas 5, 19)

La Iglesia Católica enseña que el celibato es una virtud y que el cuerpo humano no es para el placer sexual, sino para el Señor. En palabras de Pablo de Tarso: “El cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor como el Señor para el cuerpo. ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo?”

La represión del instinto sexual se suele manifestar en sentimientos de culpa y agresividad. Esto se observa en muchos animales, incluso en el ser humano. Podemos verlo en los estados de ánimo alterados de personas con evidente insatisfacción sexual, en su mayoría individuos mayores que permanecieron vírgenes por elección; y por el contrario, se percibe un trato agradable y calmado en personas sexualmente satisfechas. En reglas generales, las perversiones sexuales se desarrollan bajo la influencia de criterios educacionales estrictos o de entornos religiosos represivos.

Sin embargo, la sexualidad insatisfecha no conduce a la dicha o al comportamiento pacífico. Reprimir el deseo sexual fomenta la intolerancia y enaltece la inhumanidad. Negar los instintos equivale a un impulso mal orientado; es una renuncia a la Naturaleza misma. La represión sexual sistemática provoca una mayor irritabilidad. Por ello, la persona moralmente oprimida y maltratada por coacciones antinaturales, usualmente encuentra su liberación en los comportamientos agresivos o antisociales.

El cristianismo siempre combatió la naturaleza humana y sumió a los fieles en un discurso de culpas, temores y negación de los instintos; impuso una visión distorsionada de la realidad e intentó aplacar el ímpetu humano a través de la estigmatización de la sexualidad y la valorización de las represiones. En pocas palabras, mutiló las tendencias más naturales y demonizó el disfrute, tildándolo de perverso y contrario a la Ley de Dios.

Aun hoy los líderes católicos se siguen pronunciando sobre nuestras costumbres sexuales y condenan todo lo referente al placer físico. Pero las consecuencias de esta moral sexual antinatural están a la vista. Aquellos que intentaron suprimir nuestros instintos se dieron a los actos más inmorales en secreto; así, la Iglesia Católica se transformó en el mayor escándalo sexual de la historia de las religiones y los crímenes de abuso sexual infantil destruyeron su credibilidad. La Iglesia obvió las complejidades de la naturaleza humana al enaltecer el celibato y, como consecuencia, destruyó cada uno de sus principios en pos de imponer su propia visión. (1)

1. “Hay algo en el sistema mismo de celibato que favorece estos problemas que hoy enfrenta la Iglesia. Cuando se informa que sólo en una diócesis ha habido 117 sacerdotes implicados en conductas de abuso sexual y se considera que el problema ha salido a luz en innumerables países, involucrando a muchos otros centenares de clérigos, intentar reducirlo a una cuestión de culpas individuales es tratar de parar una ola con la mano.” – José Zalaquett, abogado de derechos humanos.

Difusor del librepensamiento, administrador de DIOS NO EXISTE, No creo en tu dios, dios no existe y no es necesario y autor de El Ser Imaginario.

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