Sobre las supuestas sanaciones “divinas”

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Escrito por Elisaúl Rodríguez

Junio 2015

 

 

Entre los creyentes en casi todas las religiones abundan las historias de personas que se han sanado en circunstancias misteriosas, que los médicos no han podido explicar (según los chismes). Escuché muchísimos de estos testimonios mientras fui creyente casi toda mi vida y hasta después de haberme declarado ateo en el 2008 (fui miembro de bandas cristianas hasta el 2011 y mi familia siempre ha sido una familia de pastores y misioneros). En los relatos Jesús siempre se lleva el crédito de sanar casi toda clase de enfermedades: desde cáncer, dolores de pecho, dolores de cabeza, etc. Escuchétodas estas historias en un sinnúmeros de servicios en mi iglesia local, en iglesias “amigas”, en campamentos de jóvenes, campamentos familiares, viajes misioneros, convenciones nacionales, convenciones distritales, convenciones internacionales, bienales, reuniones de lideres, campañas de jóvenes, campañas de damas y caballeros, reuniones de confraternidades, conciertos cristianos, ayunos/retiros, cultos de evangelización… En fin, de ese mundo es del que vengo.

 

Déjame decirte que yo también tengo mis propios testimonios de cuando era creyente. Por ejemplo: una vez me dio un fuerte dolor de estómago durante un culto, en un campamento de jóvenes. Oraron por mí y, ¡Voilà! Jesús me quitó el dolor. La parte que nunca se dice es que el dolor no se fue en el momento, si no que, después de orar por mí, me llevaron a la cocina, me dieron algo de beber y luego me fui a mi cuarto, mientras el culto continuaba. A los 40 minutos de estar acostado en la cama, en posición fetal, fue que comenzó la mejoría. Al parecer Jesús necesita casi 40 minutos para quitar un dolor de estómago. Yo, en mi ignorancia, por supuesto, me creí el mito de la sanidad. Con el tiempo, este tipo de historias se fueron desinflando de sus fantasías teológicas. El sistema filosófico que sustentaba esas creencias comenzó a mostrarse hueco, vacío y deshonesto. Ya no me sirve de nada (bueno, desde hace tiempo), por varias razones que expondré en este ensayito. Comencemos.

 

He notado que hay denominadores en común en todas las historias de sanación “divina”. Un ejemplo de ello es que las enfermedades o malestares tienden a ser internos; es decir, uno no puede ver nada en el exterior. Siempre es un supuesto “cáncer” o cosas como asma (cuando realmente eso viene y va, dependiendo de cuan controlada tengas la condición). Nunca vi a un paralítico levantarse y caminar. Varias historias de “ex paralíticos” o “ex-ciegos” me parecían sospechosas, no solo por los detalles de las historias y de las condiciones, sino también por los casos documentados de televangelistas que utilizaban actores. Nunca vi crecer una pierna que hubiera sido amputada. Los casos extremos y evidentes, que ningún dios iba a sanar, suelen interpretarse a conveniencia: “Es que Dios tiene un propósito con eso, para que tú seas una mejor persona y ayudes a otros”…

 

Si, Pepe.

 

Siempre hay que tomar la palabra de la persona que da el testimonio, quienes usualmente son ignorantes sobre ciencia y medicina. Todo depende de transmisión oral. Nunca hay documentos oficiales con las firmas y números de licencia de los médicos involucrados, y que apoyen las historias. Tampoco hay seguimiento. Dicen que fueron sanados hoy, pero nadie se enteró de que tres meses después se murió por la condición. Esto permite que se cuelen tanto mentiras deliberadas como inconscientes. Nuestra memoria no es como una cámara de vídeo que guarda el más mínimo detalle. Siempre se pierden detalles y nuestra mente rellena esos huecos con lo que más le hace sentido. Esto es evidente en personas que se nota que exageran los relatos. No creo que todos lo hagan a propósito. Me parece que a muchos simplemente se les olvida algunas cosas y se inventan los detalles que más les hace sentido, para rellenar.

 

Otro problema es que muchos de los que testifican haber sido sanados se han auto-diagnosticado; es decir, no fueron al doctor. Simplemente sintieron un malestar, se imaginaron que era X o Y condición y dijeron que “Dios los sanó” cuando días después el malestar se fue. Ejemplo: sintieron una masa mientras se duchaban y ya pensaron que tenían cáncer. Cuando la masa se fue varios días después, ¡Voilà! ¡Jesús los sanó! La cuestión es que muchas condiciones tienen síntomas parecidos. Ademas, somos organismos con un sistema inmunológico que protege al cuerpo de agentes invasores dañinos (viruses, bacterias, etc). También se regeneran tejidos naturalmente. En otras palabras: nos sanamos de muchas cosas con poca o ninguna intervención médica, gracias a estas células que trabajan en nuestro cuerpo.

 

Los errores de diagnóstico son otro problema. La gran mayoría de los creyentes descartan por default el hecho de que los errores de diagnósticos son comunes en la medicina. Diferentes factores pueden ser la causa de esto: incompetencia o negligencia del personal médico, fallos en equipos tecnológicos, etc. Por eso a veces se recomienda que se busque una segunda opinión médica. Recuerde que los médicos no son súper-humanos que lo saben todo y las maquinas pueden dañarse. Los médicos tienen que estar estudiando todo el tiempo para irse actualizando sobre cada adelanto científico que ocurra en su campo. Si un médico sabe menos que otros médicos o la medicina en general llegó a un límite respecto a una condición particular, eso no significa que la ciencia en general no funcione o haya fracasado. Simplemente es un área para hacer investigación. Aún si nadie en la medicina conoce la solución a un problema particular (AHORA MISMO), no significa que en el futuro no la podamos conseguir.

 

Encima de eso, está probado que no todas las personas reaccionan a los tratamientos de la misma manera y esto se debe a múltiples factores. Ej: constitución física, genética, si tienen otras condiciones, estilo de vida, dieta, estados de animo, etc.

 

Es bastante probable que el médico le haya explicado a la persona lo que realmente sucedió, pero ésta no ha entendió nada. ¿Qué es lomás fácil? Pues, “¡Dios me sanó!”. Por cuestiones de ética, se supone que los médicos tampoco se metan con las creencias religiosas de sus pacientes. Estoy seguro que, para evitar problemas, muchos doctores le siguen el juego a muchos pacientes que dicen “Dios me sanó”. Al menos conozco un cirujano ateo que me ha confesado eso. Digo estas cosas porque estuve muchos años en la iglesia, escuchando a mucha gente testificar, y puedo dar fe de que normalmente son personas que conocen muy poco o nada de ciencia y/o medicina.  Aunque existe la posibilidad de que simplemente sean gente deshonesta que comprendieron al doctor, pero se inventan el cuento de “sanidad divina”, porque esto les da un tipo de “standing” espiritual dentro de una comunidad creyente (aquellos que dan “testimonios” usualmente son puestos en pedestales, porque “dios se manifiesta en sus vidas”). Es una posibilidad.

 

Por otro lado, existe lo que llaman el “efecto de Placebo”. Esto se refiere a cuando ocurren ciertas mejorías en algunas personas, a quienes les dan una supuesta “medicina” que es realmente azúcar, o algo así, y la persona se cree que realmente es un medicamento para tratar su condición. La mente es sumamente poderosa y podemos sugestionarnos con estas cosas. De hecho, se sabe que los estados de ánimo pueden afectar nuestro sistema inmunológico. He llegado a pensar que, de ocurrir algunas sanaciones auténticas, es muy probable que tengan que ver más que nada con este efecto, con sugestión mental, y no con dioses, ni centellas, ni que cuartos.

 

Para colmo, están los casos en donde la ciencia ofrece las soluciones a ciertas enfermedades y aún así los creyentes le atribuyen esas sanaciones a “Jesús” o a su dios particular. Dicen: “Dios ha obrado a través de la ciencia; a través de las manos del doctor”. Es decir, no hay forma de que ellos acepten derrota. Cualquier cosa que pase es interpretada para justificar sus fantasías teológicas particulares.

 

Están los que dicen que su dios permite unas enfermedades para luego “mostrar su gloria”. ¿No le parece cínico? Si este dios existiera, diría que es un morboso, un sadista y un egomaníaco. Una persona que crea enfermedades para luego sanar a los afectados y demandar alabanza por ello simplemente está mal psicológicamente. ¿Por qué hacer la excepción con un supuesto dios? Es como si una persona te diera un puñetazo para luego sobarte y decirte que le des las gracias por sobarte… Que le debes la vida por haberte sobado y que debes rendirle culto. ¿Qué clase de persona es esa? ¿Por qué no se lo aceptamos a las personas pero si a un supuesto ser “supremo”?

 

No hay forma de ganar con estos cristianos. Todo lo que pase, para bien o para mal, es parte de un plan “perfecto”. Si el dolor de cabeza se me va tras haber tomado dos Panadol 500, Jesús es el que se llevará el crédito por ello. Si no se me va el dolor, es porque “Dios” tiene un “plan” (un plan sadista).

 

Y para finalizar: una de las cosas que más me desilusiona sobre este tema es que los testimonios son, por naturaleza, una variante del argumento de la ignorancia o “god of the gaps”. Es decir, se basan en la idea de que algo debe ser de origen “divino” porque la ciencia todavía no puede explicar ciertas cosas. Eso es simplemente falso. El hecho de que usted y/o yo no podamos explicar ciertas cosas, por el momento, no significa que las imaginaciones teológicas tengan credibilidad, que sean probabilidad o que tengan valor epistémico.

 

Yo solía creer en la idea de sanaciones “divinas”, pero hace tiempo que no le veo ningún sentido. Prefiero confiar en la ciencia, aún con lo imperfecta que es… aun cuando yo sé que no siempre va a darme todas las respuestas ni soluciones. Es en la ciencia donde único veo esperanza de que el ser humano pueda resolver muchos problemas de salud que nos aquejan… Esa confianza en la ciencia nace tras considerar lo que la misma ha aportado en el pasado. No creo que se pueda decir lo mismo de la teología/religión. La ciencia ofrece resultados y métodos prácticos para obtener esos resultados concretos y verificables. La teología no tienen nada que se compare con eso. Solo fantasmas y amigos imaginarios.

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Músico, arreglista, productor del podcast Boricuateo y uno de los fundadores de Ateístas de Puerto Rico. Elisaúl es natural de la ciudad de Quebradillas, pero reside en San Juan, Puerto Rico. Graduado de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Estudió pedagogía musical. Para más información, puede seguirle en twitter (@ateotron) y/o buscar su “fanpage” en Facebook, bajo el nombre “Elisaul”.

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