Una Historia Singular  

67864_429889193768880_1487784431_n

 

“A los hombres les ha sido dada la razón como función más perfecta, de tal modo que para ellos vivir según la razón es vivir según la Naturaleza, ya que ésta es guía de tendencias. Por esa razón Zenón dijo que el fin supremo del hombre es vivir en conformidad a la Naturaleza, que es igual a vivir según la virtud.” -Diógenes Laercio

Pocos mitos han calado tan profundo en la mentalidad medieval y renacentista como el de los humanos con cabeza de perro o Cinocéfalos. Estas seres mitológicos no eran sino el producto de relatos fantásticos sobre criaturas que habitaban tierras desconocidas, algo muy común para la mentalidad supersticiosa de la época. Se suponía que eran humanos, pero con cabeza de perro y costumbres algo escabrosas. Se creyó tanto que estaban entre las más humanizadas de las razas monstruosas y que eran los únicos que compartían el don de la palabra con el humano, como que eran seres anómalos, incivilizados; una cultura salvaje que se comunicaba con ladridos y lanzaba fuego por el hocico. Cita del libro Indika del historiador griego Ctésias de Cnidos, un texto de origen persa que contiene la descripción de estas supuestas criaturas:

“En las montañas hay hombres con cabeza de perro. Se visten de pieles de animales salvajes y no hablan lengua alguna, sino que ladran como perros y de alguna manera se entienden entre ellos. Tienen dientes más grandes que los de los perros y uñas como las de los perros, aunque más anchas y redondas. Entienden el lenguaje de los Indianos, pero no saben contestar. Por el contrario, ladran y hacen señas con las manos y dedos, como los mudos.” (Romm, 1992, p. 80)

En el año IX, el teólogo francés Ratramnus redactó la Epístola de Cynocephalis, donde analizaba las características de estos seres y se pregunta si merecen o no gozar de los mismos derechos que los humanos, siendo que, de existir, serían mitad humano y mitad perro. En la epístola concluye que eran seres humanos y no bestias. Él sostuvo que tener una organización social, vivir en comunidades, criar animales para su alimentación y utilizar vestimentas implican consciencia de sus propios cuerpos y de ellos mismos con respecto a los otros seres; y eso no podía sino ser sino humanidad. Ratramnus relacionó las nociones de orden social y pudor que atribuyó a los Cinocéfalos, suponiendo que éstos estaban dotados de razón e inteligencia. Él incluso afirmó que de ninguna manera podían ser considerados bestias y que era necesario evangelizarlos para encaminarlos hacia Dios, ya que si discernían entre lo moral y lo amoral, sus almas podían también ser “salvadas”. (1)

Ratramnus diferenció a estas criaturas de las bestias a partir de la consciencia evidenciada en sus supuestas costumbres, sosteniendo que una sociedad estructurada, basada en una organización social premeditada, no podía ser salvaje. A su modo de ver, las características físicas de los cabeza de perro no determinaban su humanidad, sino que, aquella racionalidad atribuida, su capacidad de reconocerse a sí mismos y accionar en pos de un fin específico, era el verdadero parámetro de su condición humana.

1. Ratramnus citó también en su epístola a Santo Thomas de Cantimpré, quien afirmaba la existencia de esta raza en el libro de hombres monstruosos del Oriente titulado Liber de Monstruosis Hominibus Orientis

Difusor del librepensamiento, administrador de DIOS NO EXISTE, No creo en tu dios, dios no existe y no es necesario y autor de El Ser Imaginario.

©2017 Ateístas de Puerto Rico - Privacy Policy - Return Policy - Term of Use

PO Box 362575 San Juan P.R, 00936-2575

informacion@ateistaspr.org

o

Inicia Sesión con tu Usuario y Contraseña

¿Olvidó sus datos?