Una nación bajo dios  

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En palabras de G.K. Chesterton:

“Estados Unidos es el único país del mundo que está fundado sobre un credo. Ese credo aparece con lucidez dogmática y aun teológica en la Declaración de la Independencia.” Extraído del texto What I Saw in America

Ya desde la colonización de América, en el año 1492, las motivaciones de quienes fueron sus artífices estaban íntimamente relacionadas con una visión meramente cristiana y el afán de imponer dicha creencia entre los nativos. Luego de llegar al Nuevo Mundo, Cristóbal Colon escribió:

“Por lo tanto, que el Rey y la Reina, los príncipes de sus reinos más afortunados, y todos los demás países de la cristiandad, den gracias a nuestro Señor y Salvador Jesucristo, quien nos ha otorgado una victoria y un regalo tan grandes. Que las procesiones religiosas sean solemnizadas; que se hagan festivales sagrados; que las iglesias estén cubiertas de guirnaldas festivas. Que Cristo se regocije en la tierra, como se regocija en el cielo, al anticipar la salvación de tantas almas de personas perdidas hasta ahora.”

En el caso de Norteamérica, las cosas no fueron muy diferentes, incluso se ha dicho que la intención de muchos colonos era extender la fe cristiana y glorificar a Dios en una nueva tierra; y esas fueron justamente las palabras con las que inicia el primer documento oficial del auto-gobierno de aquella nación: el Convenio del Mayflower o Mayflower Compact.

Irónicamente, Estados Unidos de América es una nación fundada por hombres que soñaron con una tierra de libertad y oportunidades. En su gran mayoría, grandes innovadores, pensadores ilustres y críticos de los sistemas políticos y religiosos imperantes. Sin embargo, hoy en día Norteamérica difiere mucho del sueño que sus Padres Fundadores tuvieron en aquel momento. La superstición se ha apoderado del pueblo y de sus gobernantes por igual, siendo que, estadísticamente, se trata de uno de los países más aferrados a la religiosidad y con menor grado de crítica al respecto de las ideas transmitidas, sean estas mitos religiosos, supersticiones populares o una combinación de ambas. Hombres como Thomas Jefferson, James Madison, Abraham Lincoln, John Adams y su hijo John Quincy Adams, así como otros tantos que escribieron las primeras páginas históricas de esta nación, fueron acérrimos detractores del cristianismo y de la doctrina bíblica, escépticos religiosos y negadores de las supersticiones populares, o sencillamente, no creyentes.

Paralelamente al pensamiento de estos hombres, funcionaban en el pueblo estructuras regidas por criterios diferentes. Tenemos así que, por ejemplo, la comprensión bíblica de la pecaminosidad del ser humano, fue el principio rector detrás de la Constitución de los Estados Unidos, (1) o que los primeros colonos crearon comunidades basadas en las Escrituras, a fin de practicar un gobierno representativo que siguiera el modelo de los pactos eclesiásticos, mismos que se suponían la base para una educación moral bajo los criterios de la Iglesia Protestante. (2) De hecho, todos los presidentes de los Estados Unidos han sido protestantes, excepto John F. Kennedy, quien era católico, y el actual presidente Barack Obama, quien ha sido definido en algunas oportunidades como congregacionalista y en otras como no creyente.

 

  1. Ref. Eidsmoe, 89. Recopilado por Kerby Anderson *

 

  1. Ref. George Bancroft, History of the United States of America, From the Discovery of the Continent (New York: D. Appleton and Company, 1890), Vol. I, 250. Recopilado por Kerby Anderson *

 

* Kerby Anderson es el director nacional de Probe Ministries International. Recibió su B.S. de Oregon State University, M.F.S. de Yale University, y M.A. de Georgetown University. Es autor de varios libros. Es un columnista nacionalmente sindicado cuyas editoriales han aparecido en los periódicos Dallas Morning News, Miami Herald, San Jose Mercury, y Houston Post.

 

Difusor del librepensamiento, administrador de DIOS NO EXISTE, No creo en tu dios, dios no existe y no es necesario y autor de El Ser Imaginario.

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