Camino al Ateísmo III

mi esencia
¿Cómo llega a mí el término de “ateo”? aun falta mucho para llegar a esa parte de mi relato. Otro de los momentos que impactaron mi vida fue una noche comiendo con unas amistades. Un chico dice: “Yo veo la biblia como una guía de vida, pero no como algo religioso”. Eso llamó mi atención, ya que podía tener otras perspectivas sobre ello. Aunque actualmente ni tan siquiera puedo verlo como una guía de vida o como algo menos inofensivo. Buscando más información me di cuenta que hay historias en la biblia que tienen sus orígenes algo nebulosos.

El cristiano juzga las celebraciones de otras religiones porque para ellos son erradas, pero no saben o no quieren entender que sus días de fiesta son orígenes de fiestas paganas. Uno de los grandes ejemplos es el 25 de diciembre, siendo actualmente más conocido como el día de navidad que originalmente era el solsticio de invierno.

También tenemos la resurrección de Jesús, pero que a su vez por alguna razón ilógica, se le añade la búsqueda de huevos de colores y conejos. Al parecer, es normal mezclar a Jesús con otra cosa adicional. En navidad es con Santa Claus y en la resurrección con huevos de pascua. Buscando por internet conseguí la verdadera historia de la resurrección. Esta se origina de la mitología con la historia de la diosa Ishtar. Diosa del amor, la guerra y la fertilidad. De ahí es que podemos hacer la conexión con el conejo que es símbolo de fertilidad. La forma en que se entrelaza con el cristianismo es que dicen que cuando Jesús estaba muerto había un conejo presente. Este presenció la resurrección y como no podía dar las buenas nuevas hablando, optó por dar huevos de colores. En otro lugar leí que los huevos de colores representaban la época de la persecución de Herodes hacia Jesús en la época en que era un niño. Claro está que se ven las incongruencias, las historias sin sentido y una empieza a darse cuenta de que las cosas no son como nos las cuentan. Hay mucha información oculta y mucha gente dispuesta a ignorarla y no analizarla. En adición está el día de San Patricio y las ollas con monedas de oro con los arcoíris…pero no quiero complicar más las cosas y no quiero hacer tan extenso este escrito.

En ese tiempo empiezo la universidad y empecé a tener novios. Así que me eché a un lado en el tema del cristianismo para empezar a interesarme en cosas de jóvenes como salir de fiesta, estudiar y…salir de fiesta y…salir a más fiestas.

Cuando termino la universidad empiezo en el mundo laboral. Este trabajo se sitúa en una fábrica y cobrando el mínimo federal. Una de esas noches tocamos el tema de la religión con unos compañeros. Uno de ellos me dice que es agnóstico. Me resulta curioso. Me explica que cree sólo en dios y en nada más. No cree en la iglesia, en la biblia, en rezar ni en nada de eso. Encontré que esa creencia del agnosticismo era ideal para mí.

Fui un tiempo agnóstica, no les miento. Ahora entiendo que en parte fue una manera de ser más aceptada por la sociedad. Le decía a la gente que era agnóstica y me miraban con una cara extrañada mientras me preguntaban “¿Qué es eso?” Y yo empezaba por milésima vez la explicación. Me di cuenta que mientras dijera que creía en dios, sus caras se apaciguaban y con alivio decían “ok”.

Un día por “facebook” consigo un grupo de ateos puertorriqueños. Le doy “like” y empiezo a leer. Veo que además de agnósticos como yo, también hay ateos. Ya había escuchado en algún momento el término de “ateo”, pero para mí se veía muy extremo. Creer en nada era imposible y en cierto punto era certificar mi viaje al infierno en primera clase, si es que el infierno existía. Así que en vez de prejuiciar, me puse a leer. Tantas contradicciones durante mi etapa de creyente y ahora veía que habían personas con mis mismas inquietudes, inclusive, con inquietudes que yo ni me había cuestionado. El punto está en leer y en informarse. No quedarse con la versión de un solo lado.

De esta manera decidí averiguar si soy agnóstica o atea. Como agnóstica creo en un “dios”, el que nos creó y creó al mundo. Así que decido buscar la verdadera explicación en la RAE por internet. Su significado es “Deidad a que dan o han dado culto las diversas religiones politeístas”. Para mí, dios no era una deidad. Dios era lo que me creó, pero yo no le rindo culto. Eso lo hacen en las iglesias o los que rezan en sus casas. Las demás definiciones se refieren a los dioses de mitologías así que se alejan más de lo que mi creencia como agnóstica es. Me di cuenta de que lo que es para mí un dios no era igual a lo que era su significado. No podía ser agnóstica.

Buscando las definiciones y las diferencias entre agnóstico y ateo, encuentro que ateo es el que no cree en dios, al menos que haya una evidencia irrefutable de ello. Basada en mi naturaleza científica, ya que tengo un grado universitario en ciencias, entiendo que este tipo de idea es ideal para mí. Les recomiendo ver los debates de creyentes vs. no creyentes en internet. Los argumentos de los creyentes son muy débiles y en ocasiones evaden contestar las preguntas. Entendiendo el ateísmo y viendo que va más a fin con mi posición, me consideré desde ese entonces una atea.

No puedo creer en soportar injusticias porque así “dios lo quiso”. No puedo creer en el sufrimiento de niños con hambre o abusados por pedófilos mientras otros dan gracias a “dios” porque pasaron un examen o porque están deleitándose con su comida favorita. No puedo creer en un dios que permite tanto sufrimiento en guerras y permite sufrimiento en cosas que están pasando ahora mismo en el mundo y nadie se entera. Está en nosotros hacer un mundo de amor y paz aparte de tener o no una creencia religiosa. No podemos esperar a que las cosas buenas pasen por obra de magia o rezando. El bien se hace haciendo.

Hace tiempo se habla de “milagros” y “obras divinas”. Algunas son de origen dudoso y otras se pueden explicar con algo de conocimiento de ciencias como la física. Aún no hay nada que explique quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos. Lo más cierto es que no podemos creer que las cosas inexplicables que ocurren en el mundo se lo debamos a alguna deidad. Tenemos que estudiar, evaluar, comparar, razonar y así encontrar una explicación lógica a esas situaciones. Solo debiéndose a una deidad, muchas de las cosas que entendemos como son en el mundo hoy, jamás las hubiésemos comprendido.

Crónicas, vicisitudes, pensamientos de una atea en el siglo XXI. Mujer vs. la iglesia, el machismo, los estereotipos, presión social, el “que dirán”, familia, entre otros. Tenemos tantas cosas que nos presionan en la vida cotidiana y aun así somos mujeres que incluímos a todo esto, el ser ateas. ¿”Girl power” o masoquismo? Ustedes dirán.

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