Editorial

¿El dios de Israel es real o fantasía?

La creencia en el dios de Israel es amplia y ha prevalecido por miles de años desde la Edad del Bronce. El culto primitivo al dios de Israel ha dado lugar a nuestro concepto moderno de “Dios”. Hoy existen ideas de Dios que se distancian del dios de Israel; a saber, “Dios es energía”, “Dios es el universo”, “Dios es amor”, etcétera. A pesar de todo, nuestro concepto variado acerca de Dios en Occidente le debe mucho al dios de Israel, Yahvé.

El judaísmo, cristianismo y el islam se centran en el culto a Dios. Según datos de Pew Research Center estas religiones juntas representan el 54.9% de la población global en el año 2010. Debido a la magnitud de esta creencia es relevante considerar si Dios es real o fantasía. Antes de llegar a cualquier conclusión cabe examinar al dios de Israel. De igual importancia es explorar qué condiciones invocan a creer o no creer en la existencia de Dios.

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Las posiciones teológicas

Una persona puede creer o no creer en la existencia de algún dios. A su vez la misma persona puede sentirse segura o insegura acerca de ello. La creencia en la existencia de un dios o varios dioses se describe con el término teísmo. La incredulidad acerca de la existencia de dioses se conoce como ateísmo. El espectro de certeza acerca de una creencia también tiene dos polos. Cuando la persona alega conocer lo que cree se dice que siente plena confianza en su creencia (“estar 100% seguro”). Este nivel de confianza se cataloga como gnosticismo. Cuando la persona duda acerca de lo que cree (“no estar 100% seguro”) su desconfianza se cataloga bajo agnosticismo. Una persona puede sostener 2 posiciones teológicas respecto a la existencia de cualquier dios: ateísta o teísta junto con agnóstico o gnóstico.

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Posiciones teológicas (Crédito: Wikimedia Commons)

El teísmo respecto al dios de Israel

Por defecto el ser humano al nacer es ateo agnóstico. Durante el transcurso de su vida factores numerosos contribuyen a mantener o transformar esa posición teológica. El factor socio-económico, cognitivo, emocional y el sexo de la persona son esenciales al explicar la prevalencia de creer en Dios.

Por lo general, la religión pierde importancia en la vida del individuo cuando el factor socio-económico le es favorable. Esto ha sido demostrado por medio de encuestas globales en multitud de ocasiones. Como consecuencia en un país rico cuya religión nacional sea el cristianismo podemos esperar que la persona crea en Dios sin demostrar interés religioso. En cambio, en un país pobre las personas demostrarán muchísimo más fervor religioso y devoción a sus dioses. La razón de este fenómeno se puede dilucidar. La religión sirve como proveedora de bienes y servicios. El bien más prominente que la religión ofrece es el optimismo acerca del futuro. En condiciones de pobreza el optimismo es un producto en mayor demanda.

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No sorprendería reconocer que el condicionamiento cultural también determina cuál dios una persona adoptará. Si naces en Israel, probablemente seas criado en el judaísmo; tu dios será Yahvé. Si eres criado por una familia hindú, tu dios podría ser Visnú. Por otro lado, la educación es capaz de superar el condicionamiento cultural y volvernos escépticos al contemplar la existencia de dioses. La educación acerca del mundo natural demuestra ser particularmente efectiva en disminuir la incidencia de sostener creencias religiosas y creer en Dios. A partir de un estudio publicado por la Universidad de Oxford podemos derivar datos que esclarecen las posiciones teológicas respecto a Dios entre la élite académica de los Estados Unidos.  Los siguientes datos basados en el estudio ilustran el mero hecho que la especialización en las ciencias naturales disminuye la creencia en Dios.

Doctores expertos en ciencias naturales:

  • 29.4% ateos agnósticos
  • 45.8% ateos gnósticos
  • 17.1% teístas agnósticos
  • 7.8% teístas gnósticos
  • 75.2% ateos
  • 24.9% teístas
  • 46.5% agnósticos
  • 53.6% gnósticos

Doctores expertos en ciencias sociales:

  • 31% ateos agnósticos
  • 38.4% ateos gnósticos
  • 20.9% teístas agnósticos
  • 9.7% teístas gnósticos
  • 69.4% ateos
  • 30.6% teístas
  • 51.9% agnósticos
  • 48.1% gnósticos

El consenso entre la comunidad científica parece definitivo y se infiere de los datos: la ciencia no comprueba la existencia de Dios.

El cociente intelectual es capaz de predecir el ateísmo a lo largo de muchas naciones. El nivel de correlación entre la inteligencia y el ateísmo es significante. Mientras más dotada con inteligencia es la persona, mayor su probabilidad de ser atea. La evidencia que respalda este hecho es abrumadora. Se ha descubierto que la madurez de una persona disminuye la tendencia a sostener creencias religiosas. También está documentado el llamado efecto Flynn: el cociente intelectual de la población tiende a aumentar con el tiempo. Junto con ello la religiosidad de la población ha ido disminuyendo con el tiempo. Estos hallazgos han sido discutidos en su totalidad en un estudio publicado en la revista Intelligence. Dicho estudio intentó comprobar con éxito la tesis del libro The God Delusion por el biólogo y ateo militante Richard Dawkins. La tesis del libro propone que la creencia en la existencia de Dios es irracional.

A la luz de nuestro conocimiento científico en la actualidad estos hallazgos no deberían sorprendernos. Cuando el humano primitivo buscaba una respuesta a algún fenómeno natural invocaba la existencia de deidades como agentes de ese fenómeno. Esta costumbre se conoce como la hipótesis divina o el “dios de los vacíos.” El argumento generalizado de la hipótesis divina tiene esta forma: “No sé qué ni cómo. Entonces, tal dios lo hizo”. Por ejemplo: “¿Cómo el hombre descubrió el fuego?” La hipótesis divina: “No sé. Entonces, Prometeo robó el fuego de los dioses y se lo obsequió al hombre”. El método científico supera la costumbre de invocar conceptos fabricados en nuestra imaginación para explicar fenómenos naturales.  Basta con decir que los frutos del método científico han lanzado al hombre a la luna.

Se especula que nuestro concepto de dioses se originó en esa misma tendencia de invocar cualquier explicación para aplacar nuestras inquietudes. Por ejemplo, un acontecimiento trágico e inesperado: “¿Por qué fuimos invadidos?” A falta de otra explicación: “Nuestro dios está enojado con nosotros”. Este es precisamente el patrón por medio del cual Israel explica su desafortunada trayectoria en la historia según la Biblia. “Si agradamos a nuestro Dios, somos bendecidos. Si violentamos sus mandamientos, somos maldecidos.”

Semejante al abuso de la hipótesis divina con gran frecuencia en la actualidad se le atribuyen sanaciones o recuperaciones improbables (aunque no imposibles) a Dios. Si una persona se recupera de una enfermedad, de una lesión, sobrevive a algún accidente o logra atravesar una etapa difícil de su vida, la ocasión es atribuida al dios de Israel. La falacia consiste en que la persona falla en reconocer el efecto placebo o el tratamiento médico que recibe. Por medio de esta artimaña también se pretende avanzar evidencia anecdótica para convencer acerca de la existencia de Dios.

La fe religiosa se caracteriza por creer en algo reconociendo que no existe evidencia en su respaldo. Sin embargo, hoy vemos a exponentes de un nuevo tipo de fe “razonada.” Se trata de la apologética religiosa. Los argumentos de la apologética religiosa son varios. Aun así estos argumentos no logran demostrar evidencia del dios de Israel más allá de palabras. Se puede objetar a algunos argumentos apologéticos de manera breve.

El argumento de la contingencia de Leibniz:

  1. Todo aquello que existe admite una explicación causal acerca de su existencia.
  2. Si el universo admite una explicación causal acerca de su existencia, esa explicación es Dios.
  3. El universo existe.
  4. La explicación causal acerca de la existencia del universo es Dios.

La segunda proposición establece una condición falsa porque presupone que Dios es la explicación exclusiva cuando puede ser otra. Emplea como falacia al “dios de los vacíos.”

El argumento moral:

  1. Si Dios no existe, valores y deberes morales que son objetivos no existen.
  2. Valores y deberes morales que son objetivos sí existen.
  3. Entonces, Dios existe.

La primera proposición establece una condición falsa porque presupone que la moralidad es dictada por un dios, que la moralidad no existe independientemente de un dios y que si un dios existe, su naturaleza es estrictamente benefactora. La segunda proposición es falsa porque los valores morales, deberes e ideales son relativos y varían según cada persona. Solamente cuando se establece un modelo a seguir podemos determinar deberes y comportamientos objetivos a posteriori que se conformen a este modelo. Sin embargo, el modelo se concibe a base de ideales personales que dimanan de la inteligencia humana individual y discrepan de persona en persona.

Cabe elaborar por qué la moralidad no proviene del dios de Israel. Si la moralidad proviene del dios de Israel, mientras más arraigada es la devoción religiosa a Dios, más benévola debe ser la persona devota. Este no siempre es el caso. Reconozcamos la prevalencia de sacerdotes pederastas en la Iglesia Católica y la ideología homicida de grupos terroristas como el Estado Islámico. Estas son personas consagradas a su deber religioso.

Considere además lo que exige ser devoto fiel del dios de Israel según los textos sagrados. El concepto de Dios exige ser más importante que tu propia familia en el judaísmo, cristianismo y el islam:

Si tu propio hermano, o tu hijo, o tu hija, o tu esposa amada, o tu amigo íntimo, trata de engañarte y en secreto te insinúa: “Vayamos a rendir culto a otros dioses”, dioses que ni tú ni tus padres conocieron, dioses de pueblos cercanos o lejanos que abarcan toda la tierra, no te dejes engañar ni le hagas caso. Tampoco le tengas lástima. No te compadezcas de él ni lo encubras, ni dudes en matarlo. Al contrario, sé tú el primero en alzar la mano para matarlo, y que haga lo mismo todo el pueblo. Apedréalo hasta que muera, porque trató de apartarte del Señor tu Dios… (Dt 13:6-10, NVI).

 

En eso llegaron la madre y los hermanos de Jesús. Se quedaron afuera y enviaron a alguien a llamarlo, pues había mucha gente sentada alrededor de él.

―Mira, tu madre y tus hermanos están afuera y te buscan —le dijeron.

―¿Quiénes son mi madre y mis hermanos? —replicó Jesús.

Luego echó una mirada a los que estaban sentados alrededor de él y añadió:

―Aquí tienen a mi madre y a mis hermanos. Cualquiera que hace la voluntad de Dios es mi hermano, mi hermana y mi madre (Mc 3:31-35, NVI).

 

No crean que he venido a traer paz a la tierra. No vine a traer paz, sino espada. Porque he venido a poner en conflicto

“al hombre contra su padre,
a la hija contra su madre,
a la nuera contra su suegra;
los enemigos de cada cual
serán los de su propia familia”.

El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí… (Mt 10:34-37, NVI).

 

¿Creen ustedes que vine a traer paz a la tierra? ¡Les digo que no, sino división!De ahora en adelante estarán divididos cinco en una familia, tres contra dos, y dos contra tres. Se enfrentarán el padre contra su hijo y el hijo contra su padre, la madre contra su hija y la hija contra su madre, la suegra contra su nuera y la nuera contra su suegra (Lc 12:51-53, NVI).

 

Grandes multitudes seguían a Jesús, y él se volvió y les dijo: “Si alguno viene a mí y no sacrifica el amor a su padre y a su madre, a su esposa y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, y aun a su propia vida, no puede ser mi discípulo” (Lc 14:25-26, NVI).

 

¡Creyentes! No toméis como amigos a vuestros padres y a vuestros hermanos si prefieren la incredulidad a la fe. Quienes de vosotros les consideran amigos, ésos son los impíos.
Di: “Si preferís vuestros padres, vuestros hijos varones, vuestros hermanos, vuestras esposas, vuestra tribu, la hacienda que habéis adquirido, un negocio por cuyo resultado teméis y casas que os placen, a Alá y a Su Enviado y a la lucha por Su causa, esperad a que venga Alá con Su orden…” Alá no dirige al pueblo perverso (Corán 9:23-24, traducción de Julio Cortés).

 

Y reanudaron ambos la marcha, hasta que encontraron a un muchacho y le mató. Dijo: “¿Has matado a una persona inocente que no había matado a nadie? ¡Has hecho algo horroroso!” (…) Y en cuanto al muchacho, sus padres eran creyentes y tuvimos miedo de que les impusiera su rebeldía e incredulidad, y quisimos que su Señor les diera a cambio uno más puro que aquél y más afectuoso (Corán 18:74, 18:80-81, traducción de Julio Cortés).

 

Los textos sagrados del judaísmo, cristianismo y el islam se prestan para justificar el homicidio de una persona que repudie estas religiones:

Puede ser que a algún hombre o mujer entre los tuyos, habitante de una de las ciudades que el Señor tu Dios te dará, se le sorprenda haciendo lo que ofende a Dios. Tal persona habrá violado el pacto y desobedecido mi orden, al adorar a otros dioses e inclinarse ante ellos o ante el sol, la luna o las estrellas del cielo. Tan pronto como lo sepas, deberás hacer una investigación escrupulosa. Si resulta verdad y se comprueba que algo tan abominable se ha cometido en Israel, llevarás al culpable, sea hombre o mujer, fuera de las puertas de la ciudad, para que muera apedreado (Dt 17:2-5, NVI).

 

Pero, en cuanto a esos enemigos míos que no me querían por rey, tráiganlos acá y mátenlos delante de mí (Lc 19:27, NVI).

 

Los que no crean, tanto gente de la Escritura como asociadores estarán, eternamente, en el fuego de la gehena. Ésos son lo peor de la creación (Corán 98:6, traducción de Julio Cortés).

 

¡Creyentes! ¡No toméis como amigos a los enemigos Míos y vuestros, dándoles muestras de afecto, siendo así que no creen en la Verdad venida a vosotros! Expulsan al Enviado y os expulsan a vosotros porque creéis en Alá vuestro Señor. Si salís para luchar por Mi causa y por deseo de agradarme, ¿les tendréis un afecto secreto? Yo sé bien lo que ocultáis y lo que manifestáis. Quien de vosotros obra así, se extravía del camino recto (Corán 60:1, traducción de Julio Cortés).

 

Querrían que, como ellos, no creyerais, para ser iguales que ellos. No hagáis, pues, amigos entre ellos hasta que hayan emigrado por Alá. Si cambian de propósito, apoderaos de ellos y matadles donde les encontréis. No aceptéis su amistad ni auxilio (…). Hallaréis a otros que desean vivir en paz con vosotros y con su propia gente. Siempre que se les invita a la apostasía, caen en ella. Si no se mantienen aparte, si no os ofrecen someterse, si no deponen las armas, apoderaos de ellos y matadles donde deis con ellos. Os hemos dado pleno poder sobre ellos (Corán 4:89-91, traducción de Julio Cortés).

 

El argumento cosmológico o Kalam:

  1. Si el universo tuvo un inicio, entonces hubo una causa trascendente que dio inicio al universo.
  2. El universo tuvo un inicio.
  3. Entonces, hubo una causa trascendente que dio inicio al universo.

Este argumento pretende establecer una equivalencia entre el dios de Israel y la “causa trascendente” que dio inicio al universo. Por este medio, el argumento emplea la hipótesis divina sin evidencia y descarta cualquier otra explicación plausible. Tal vez nuestro universo es un experimento alienígena dentro de un universo más amplio. Cualquier hipótesis concebible, que no se pueda comprobar, puede rechazarse por igual. Esto incluye la hipótesis del dios de Israel.

El argumento teleológico o de “entonación precisa”:

  1. La entonación precisa del universo se debe a la necesidad física, al azar o al diseño.
  2. No se debe a la necesidad física o al azar.
  3. Entonces, se debe al diseño.

No todas las constantes del universo están “entonadas con precisión” para facilitar la vida aunque aparentan estarlo. Un científico de la talla de Steven Weinberg, Premio Nobel de Física, lo arguye. Si el universo en su totalidad no fue “entonado con precisión”, ¿qué suscita la sospecha de diseño inteligente (i.e. por el dios de Israel)? De hecho, para aquellas constantes cuyos valores son increíblemente precisos puede imaginarse una hipótesis alterna a la “entonación” divina. Podemos imaginar el plano de una realidad que abarca a nuestro universo junto a otros. Cada universo se expande produciendo distintos valores para sus constantes. La mayoría de los universos dentro de este plano no logran producir constantes favorables para la formación de vida a largo plazo. De ser así, la forma actual de nuestro universo sería un accidente eventual en aquel plano y la “entonación precisa”, en efecto, se debería al azar.

Imaginemos, además, que las constantes del universo fueron entonadas con el fin de ocasionar la existencia de los humanos. ¿Por qué todo lo demás no está igualmente “entonado con precisión” para favorecer al ser humano? ¿Por qué el universo muestra indiferencia al sufrimiento? La astronomía pronostica la colisión de nuestra Vía Láctea con la galaxia Andrómeda en 4 mil millones de años. Un evento que no podemos sobrevivir. ¿Qué propósito divinamente designado explica este choque de galaxias? ¿Qué tal el florecimiento de los dinosaurios en nuestro planeta antes de nosotros y su repentina extinción? ¿Y la repentina extinción del hombre de Neandertal tan cercano a nuestra especie? Solamente cabe conjeturar que ningún propósito.

La hipótesis del diseño inteligente no se limita al universo a gran escala. Apologistas religiosos creen que la evolución es un proceso conducido por Dios. La implicación de esta idea es que las mutaciones aleatorias en el genoma de las especies no son aleatorias; desempeñan un propósito divinamente intencionado. Aparentemente, el propósito de deleitar nuestro habilidad de distinguir simetría y concebir belleza y fealdad. La hipótesis del diseño inteligente es sumamente cuestionable cuando supone que Dios es benevolente o incapaz de perpetrar algún daño. ¿Cómo la intención de un Dios benevolente explica una mutación que causa un defecto o enfermedad congénita? Condiciones como siameses, intersexualidad, síndrome de Down o diabetes no impresionan como diseño inteligente.

Este argumento puede nombrarse “El argumento de definición alterna”:

  1. Dios es x. (Supongamos que x es “materia oscura” o “energía”).
  2. x existe.
  3. Entonces, Dios existe.

La primera proposición es falsa porque establece una equivalencia falsa. Los atributos típicamente asociados con Dios en su totalidad (e.g. omnisciencia) no son compartidos con (“materia oscura” o “energía”). Toda definición personal de Dios es poco digna de atención, si no corresponde a algo real o establece una falsa equivalencia.

Otros argumentos implícitos avanzados por el apóstol Pablo y el “profeta” Mahoma no son otra cosa que apelaciones a la ignorancia; emplean al “dios de los vacíos”. Incitan a observar la naturaleza con maravilla y atribuir su “creación” al dios de Israel (Ro 1:19-20, Corán 6:99, 10:67, 10:101, 16:10-11, 16:12, 16:13, 16:65, 16:67-68, 26:7-8, 42:29, 45:3-6, 88:17-20). Por ejemplo, el islam pretende hacernos creer que el crecimiento de las plantas es prueba de la existencia de Dios:

Y Él es Quien ha hecho bajar agua del cielo. Mediante ella hemos sacado toda clase de plantas y follaje, del que sacamos granos arracimados. Y de las vainas de la palmera, racimos de dátiles al alcance. Y huertos plantados de vides, y los olivos y los granados, parecidos y diferentes. Cuando fructifican, ¡mirad el fruto que dan y cómo madura! Ciertamente, hay en ello signos para gente que cree (Corán 6:99, traducción de Julio Cortés).

Irrisorio.

El interés emocional de descubrir un propósito divinamente designado sirve como atracción para creer en Dios. La persona tiende a reconocer que no existe propósito aparente para que los seres humanos atraviesen la vida. A pesar de ello, se afana en descubrir un propósito más allá del que pueda asignarse por sí sola. Así asume que Dios le ha asignado un propósito de vida antes de nacer. Esta adopción de propósito divino calma su angustia existencial. Una objeción se resume de tal manera: “Si nadie sufre, puede existir un dios benefactor que destina a las personas con un buen propósito. Todos sufren. Entonces, no puede existir un dios benefactor que destina a las personas con un buen propósito”.

La mujer es más propensa a creer en Dios que el hombre. También es más propensa a la religiosidad, aunque no de manera universal. Esto se debe a una multitud de factores, pero aún no se ha resaltado cuál predomina. Se observa que mujeres que disfrutan de una participación en el ámbito laboral comparable a la del hombre tienden a estar menos comprometidas con su religión.

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El agnosticismo respecto al dios de Israel

Un teísta gnóstico respecto al dios de Israel conoce e interpreta incorrectamente la información disponible acerca de su dios. Mayormente basa su convicción en información incompleta. La situación del agnóstico es distinta. En ocasiones, una persona con una opinión neutral sostiene esta postura por falta de conocimiento en un tema. El agnóstico se asemeja a este tipo de persona. La in-disponibilidad o el desconocimiento de información, la indiferencia ante la información o la dificultad de interpretarla invocan opiniones débiles. Tal es la condición del agnosticismo respecto al dios de Israel.

Se dice que el ateo agnóstico es potencialmente un futuro consumidor de bienes y servicios religiosos. Entre las ideas que pueden motivar a creer en la existencia de un dios está la apuesta de Pascal.

La apuesta de Pascal:

  1. No se puede comprobar en concreto que un dios sea real o irreal.
  2. Si un dios es real o una religión es cierta, la consecuencia de creer en tal dios o religión es ser recompensado en una vida tras la muerte.
  3. Si un dios es real o una religión es cierta, la consecuencia de no creer en tal dios o religión es ser condenado en una vida tras la muerte.
  4. La muerte es inconsecuente, si ningún dios existe y todas las religiones son falsas.
  5. Entonces, debo creer en un dios o en una religión como estrategia óptima de simultáneamente evadir una condena y hacerme elegible a una recompensa en una vida tras la muerte.

El argumento asume que el dios israelita puede ser real cuando queda demostrado hasta ahora cuán improbable parece. De igual forma la evidencia para una vida tras la muerte no ha sido proveída por la ciencia mientras escribo. En el ejemplo del cristianismo este argumento es hasta inválido para la salvación después de morir según la carta de Santiago. El autor de esta carta nos dice que “creer” no es suficiente, sino que también se debe obrar según se cree…

Hermanos míos, ¿de qué le sirve a uno alegar que tiene fe, si no tiene obras? ¿Acaso podrá salvarlo esa fe? Supongamos que un hermano o una hermana no tiene con qué vestirse y carece del alimento diario, y uno de ustedes le dice: “Que le vaya bien; abríguese y coma hasta saciarse”, pero no le da lo necesario para el cuerpo. ¿De qué servirá eso? Así también la fe por sí sola, si no tiene obras, está muerta. Sin embargo, alguien dirá: “Tú tienes fe, y yo tengo obras”. Pues bien, muéstrame tu fe sin las obras, y yo te mostraré la fe por mis obras. ¿Tú crees que hay un solo Dios? ¡Magnífico! También los demonios lo creen, y tiemblan. ¡Qué tonto eres! (Stg 2:14-20, NVI)

El principio de la apuesta de Pascal propone minimizar el riesgo de ser condenado y maximizar la posibilidad de ser recompensado por medio de la creencia en algún dios o religión. Si la aplicación de este principio no es válida como requerimiento de salvación en una religión particular, es inservible. Por ejemplo, que el dios en cuestión no considere la motivación que inspira la apuesta al evaluar el mérito de la persona tras morir.

Idealmente, cuando el agnóstico entra al mercado de la religión no debe “poner sus huevos en una sola canasta”. Para optimizar su portafolio de creencias con el fin de minimizar riesgo debe diversificar. Esto implica que debe convertirse en adepto de todas las religiones, cumplir con los rituales de todas y hacer reverencia a todos los dioses. En fin, necesita sostener todas las religiones del universo en su portafolio para contrarrestar el riesgo a largo plazo de ser condenado en cualquiera de ellas. ¿Cómo una persona ha de cumplir con todas las religiones, si mutuamente se contradicen? Por ejemplo, tomemos en consideración el islam cuyo requerimiento de salvación consiste en no creer en otro dios que “el Dios” de Israel (al-illah). ¿Cómo se puede ser musulmán (monoteísta) e hindú (politeísta) al mismo tiempo?

La apuesta de Pascal puede salvar por medio de religiones en que la apuesta sea válida como requerimiento de salvación y si la apuesta es acertada. Finalmente, considere que la apuesta de Pascal es un artificio para creer en un dios que probablemente no existe, elaborado por una persona buscando cualquier motivo para creer. No es un argumento que demuestra la existencia de un dios. Tampoco es un argumento que inspira a creer porque la evidencia así lo implica. Si la cuarta proposición del argumento es cierta y la persona opta vivir las normas de una religión, habrá dedicado su vida entera a una mentira.

El ateísmo respecto al dios de Israel

Hasta ahora podemos reconocer por qué los argumentos típicos a favor de la existencia de Dios no logran convencer a los escépticos. Nos toca explorar argumentos y detalles en des-favor de la existencia de Dios.

El siguiente argumento se basa en los atributos asociados con Dios:

  1. Aquello que es ilógico es insostenible como cierto.
  2. Si los atributos asociados con Dios son mutuamente incompatibles según la lógica, son insostenibles como ciertos respecto a Dios.
  3. Los atributos asociados con Dios son mutuamente incompatibles según la lógica.
  4. Entonces, los atributos asociados con Dios son insostenibles como ciertos respecto a Dios.
  5. La existencia de Dios es insostenible como cierta dado que es ilógica.

Nuestra mente es capaz de concebir lo imposible, paradojas como un círculo cuadrado o un soltero casado. A pesar de que podemos concebir semejantes conceptos, tales conceptos no se manifiestan en la realidad. Lo mismo aplica con la naturaleza de Dios.

Es fácil poner en cuestión los atributos de Dios por medio de paradojas:

  • ¿Puede un Dios omnipotente hacer que 1 más 2 sea igual a 9,999? No.
  • ¿Puede Dios crear un problema que luego no pueda resolver? Si puede hacerlo, deja de ser omnipotente; si no puede hacerlo, no es omnipotente. Supongamos que es capaz de hacerlo, pero no lo decide; entonces, no es inmutable porque su naturaleza puede cambiar cuando así lo decida.
  • Dios posee libre albedrío, si puede decidir acerca del destino humano como la futura salvación o condena de un individuo. El libre albedrío no es compatible con la omnisciencia acerca de uno mismo. Si Dios sabe cómo va a actuar en el futuro de acuerdo a su omnisciencia, se debe a que su destino está fijo por el acontecer. Si su destino está fijo, es incapaz de cambiarlo. Entonces no posee libre albedrío ni es omnipotente como para cambiar su destino.

Queda demostrada la tercera proposición y el argumento es válido.

Otro argumento es inmediatamente comprensible y no requiere formulación rigurosa. Nuestra experiencia con el sufrimiento y el mal muestran la imposibilidad de un Dios omnipotente, omnisciente, omnipresente y benevolente. Apologistas cristianos como Dinesh D’Souza han admitido este argumento como el más fuerte presentado por el bando ateo.

Esquema expandido del “Problema del mal” (Crédito: Foro Comunista)

La figura del dios de Israel

Un tercer argumento contra la existencia de Dios es:

  1. Si Yahvé  no es un dios original en comparación con otros dioses cuya existencia no tardas en descartar, la existencia de Yahvé es prontamente descartable como cierta.
  2. Yahvé no es un dios original en comparación con otros dioses cuya existencia no tardas en descartar.
  3. La existencia de Yahvé es prontamente descartable como cierta.

El dios israelita Yahvé es un personaje antropomorfo de la literatura antigua. En este aspecto no es muy distinto al resto de los dioses griegos, por ejemplo. Yahvé camina en el jardín del Edén (Gn 3:8), lucha mano a mano contra Jacob (Gn 32:23-33), muestra su rostro y su espalda a Moisés (Ex 33:11-23), es visto sentado en un trono por Isaías (Is 6:1), Ezequiel (Ez 1:26) y Daniel (Dn 7:9). En fin, es una figura antropomorfa concebida a imagen del hombre. Solamente en tiempos actuales se concibe a “Dios” como una figura abstracta que se define en vagos y diversos términos (e.g. “Dios es energía”). Más observaciones pueden dilucidar la semejanza de Dios con otros dioses.

Yahvé castiga a su pueblo Israel por infidelidad religiosa:

La ira del Señor se encendió contra su pueblo; su heredad le resultó aborrecible. Por eso los entregó a los paganos, y fueron dominados por quienes los odiaban (Sal 106:40-41, NVI).

Los israelitas ejecutan la orden de Yahvé para matar a la población de Jericó:

Entonces los sacerdotes tocaron las trompetas, y la gente gritó a voz en cuello, ante lo cual las murallas de Jericó se derrumbaron. El pueblo avanzó, sin ceder ni un centímetro, y tomó la ciudad. Mataron a filo de espada a todo hombre y mujer, joven y anciano. Lo mismo hicieron con las vacas, las ovejas y los burros; destruyeron todo lo que tuviera aliento de vida. ¡La ciudad entera quedó arrasada! (Jos 6:20-21, NVI).

Yahvé ordena el exterminio de la tribu amalecita:

Así que ve y ataca a los amalecitas ahora mismo. Destruye por completo todo lo que les pertenezca; no les tengas compasión. Mátalos a todos, hombres y mujeres, niños y recién nacidos, toros y ovejas, camellos y asnos (1 S 15:3, NVI).

Yahvé habla por medio de un oráculo ordenando a matar a la tribu de Benjamín:

(…) Preguntaron:
―¿Debemos subir y volver a luchar contra los de Benjamín, nuestros hermanos, o nos retiramos?
El Señor respondió:
―Suban, porque mañana los entregaré en sus manos. (Jue 20:28, NVI).

Yahvé acepta como sacrificio a los hijos de Saúl, su rey ungido:

David se los entregó a los gabaonitas, y ellos los colgaron en un monte, en presencia del Señor. Los siete murieron juntos, ajusticiados en los primeros días de la siega, cuando se comenzaba a recoger la cebada (2 S 21:9, NVI).

Comparemos la consistencia de los fragmentos bíblicos  anteriores con los siguientes:

“…él oprimió Israel durante muchos días, pues Yahvé estaba enfadado con su tierra.”

 

“…y yo luché contra la ciudad y la capturé. Y yo maté todo el pueblo de la ciudad como un sacrificio para Yahvé…”

 

“…Yahvé me dijo: ‘Baja, lucha contra Hauranen!’ Yo bajé…”

Estas tres últimas citas fueron adulteradas; el nombre de Quemos fue intercambiado con el nombre de Yahvé. Las citas provienen de la Piedra Moabita o Estela de Mesa. En la Estela de Mesa el rey Mesa de Moab narra sus conquistas bélicas contra el hijo de Omri, rey de Israel. La citas originales leen:

“…él oprimió Moab durante muchos días, pues Quemos estaba enfadado con su tierra.”

 

“…y yo luché contra la ciudad y la capturé. Y yo maté todo el pueblo de la ciudad como un sacrificio para Quemos…”

 

“…Quemos me dijo: ‘Baja, lucha contra Hauranen!’ Yo bajé…”

Tras intercambiar el nombre de Quemos con el de Yahvé se descubre cómo el único y verdadero dios de Israel es distinguible del único y verdadero dios de Moab  solamente por nombre.

En en el sitio de Kuntillet Ajrud, noreste en la península del Sinaí, la arqueología ha descubierto un trozo de cerámica con las inscripciones “Yahvé de Samaria y su Asera” y “Yahvé de Temán y su Asera”. La naturaleza del hallazgo se asemeja a la inscripción de una tumba en Khirbet el-Qom, actual Israel:

“Uriyahu el honorable ha escrito esto
Bendito es / sea Uriyahu por Yahvé
Y [porque?] de sus opresores por su Asera lo ha salvado
[Escrito] por Oniyahu “

 

“… por su Asera
… y su Asera”

Está en disputa si “Asera” se refiere a la diosa cananea o algún objeto o atributo antes asignado al dios israelita. Si se trata de la diosa, estos dos hallazgos arqueológicos nos ayudan a establecer otro paralelo entre Yahvé con otros dioses. En tiempos muy primitivos antes de la redacción de la Biblia “Dios” tenía una acompañante, tal como Zeus, dios griego, solía imaginarse con distintas mujeres. La idea de “Yahvé  y su Asera” pudo originarse con “El y Atirat”, padre y madre del panteón cananeo.

Ajrud

Imagen debajo de inscripción “Yahvé y su Asera” en Kuntilled Ajrud. Se disputa la imagen como una representación del dios egipcio Bes o de Yahvé y “su Asera” (Crédito: Wikipedia)

1972-169

Inscripción hallada en sepulcro de Khirbet el-Qom y fechada para el siglo VIII a.e.c. (Crédito: The Israel Museum, Jerusalem)

La lucha entre un dios varón antropomorfo contra un monstruo marítimo es otro paralelo notable entre la religión israelita y la de sus pueblos vecinos. Conocemos de Tarhun contra Illuyanka (en Hatti), Baal contra Yam (en Canaán indígena), Marduk contra Tiamat (en Babilonia) y finalmente de Yahvé contra Leviatán (en Israel y Judá).

Relieve muestra al dios Tarhun y su hijo Sarruma combatiendo la serpiente Illuyanka; compare con Salmos 74:14 o Isaías 27:1 (Crédito: Wikipedia)

Relieve muestra al dios Tarhun y su hijo Sarruma combatiendo la serpiente Illuyanka; compare con Salmos 74:14 o Isaías 27:1 (Crédito: Wikipedia)

Yahvé no es un dios original en comparación con otros dioses de naciones vecinas a Israel. La segunda proposición es comprobada y el argumento es válido.

Yahvé puede ser comprendido mejor como un personaje caricaturesco en distintas ocasiones. Leamos con detenimiento al fin de notar la naturaleza caricaturesca del siguiente diálogo:

Dos de los visitantes partieron de allí y se encaminaron a Sodoma, pero Abraham se quedó de pie frente al Señor. Entonces se acercó al Señor y le dijo:
―¿De veras vas a exterminar al justo junto con el malvado? Quizá haya cincuenta justos en la ciudad. ¿Exterminarás a todos, y no perdonarás a ese lugar por amor a los cincuenta justos que allí hay? ¡Lejos de ti el hacer tal cosa! ¿Matar al justo junto con el malvado, y que ambos sean tratados de la misma manera? ¡Jamás hagas tal cosa! Tú, que eres el Juez de toda la tierra, ¿no harás justicia?
El Señor le respondió:
―Si encuentro cincuenta justos en Sodoma, por ellos perdonaré a toda la ciudad.

Abraham comienza a exagerar:

Abraham le dijo:
―Reconozco que he sido muy atrevido al dirigirme a mi Señor, yo, que apenas soy polvo y ceniza. Pero tal vez falten cinco justos para completar los cincuenta. ¿Destruirás a toda la ciudad si faltan esos cinco?
―Si encuentro cuarenta y cinco justos no la destruiré —contestó el Señor.

Y prosigue…

Pero Abraham insistió:
―Tal vez se encuentren solo cuarenta.
―Por esos cuarenta justos, no destruiré la ciudad —respondió el Señor.
Abraham volvió a insistir:
―No se enoje mi Señor, pero permítame seguir hablando. Tal vez se encuentren sólo treinta.
―No lo haré si encuentro allí a esos treinta —contestó el Señor.
Abraham siguió insistiendo:
―Sé que he sido muy atrevido en hablarle así a mi Señor, pero tal vez se encuentren sólo veinte.
―Por esos veinte no la destruiré.
Abraham volvió a decir:
―No se enoje mi Señor, pero permítame hablar una vez más. Tal vez se encuentren solo diez…
―Aun por esos diez no la destruiré —respondió el Señor por última vez.
Cuando el Señor terminó de hablar con Abraham, se fue de allí, y Abraham regresó a su carpa (Gn 18:22-33, NVI).

Bastaba con que Abraham intercediera por el pueblo pecador, si en el pueblo habitaban al menos diez personas justas. No había necesidad de explorar tantas cifras de personas. Es un diálogo cómico redactado en un estilo que tiene intencionado entretener a una audiencia infantil. En otras palabras, es una lectura de un padre a su hijo.

En este otro diálogo Yahvé describe cuánto ha de darle de comer a su pueblo tras quejarse ante él. Lo hace de manera hiperbólica y jocosa.

Al pueblo solo le dirás lo siguiente: “Santifíquense para mañana, pues van a comer carne.” Ustedes lloraron ante el Señor, y le dijeron: “¡Quién nos diera carne! ¡En Egipto la pasábamos mejor!” Pues bien, el Señor les dará carne, y tendrán que comérsela. No la comerán un solo día, ni dos, ni cinco, ni diez, ni veinte, sino todo un mes, hasta que les salga por las narices y les provoque náuseas. Y esto, por haber despreciado al Señor, que está en medio de ustedes, y por haberle llorado, diciendo: “¿Por qué tuvimos que salir de Egipto?” (Nm 11:18-20, NVI)

No hace falta alertar al lector con antelación acerca de la naturaleza caricaturesca del siguiente acontecimiento narrado en la Biblia:

De Jericó, Eliseo se dirigió a Betel. Iba subiendo por el camino cuando unos muchachos salieron de la ciudad y empezaron a burlarse de él. “¡Anda, viejo calvo!” —le gritaban—. “¡Anda, viejo calvo!” Eliseo se volvió y, clavándoles la vista, los maldijo en el nombre del Señor. Al instante, dos osas salieron del bosque y despedazaron a cuarenta y dos muchachos (2 R 2:23-24, NVI).

No es sensato asumir que el evento narrado es un acontecimiento histórico. Es un cuento por medio del cual un padre israelita pretende inculcarle respeto a su hijo hacia los profetas de Yahvé.

Lectores del Viejo Testamento cristiano fallan en reconocer, además, que la marca de la circuncisión como pacto divino es absurda. Los israelitas le atribuyeron un origen divino a todas sus costumbres culturales: la circuncisión, el descanso al séptimo día, la prohibición de ingerir cerdo, etcétera.

Debido a la naturaleza caricaturesca de Yahvé se puede sostener que el concepto de Dios no es digno de reflexión seria o misticismo.

La élite académica especula con seguridad que el dios del judaísmo se desarrolla a partir del dios cananeo El, cuyo nombre genérico significa “dios”. Se plantea que el concepto de Yahvé deriva de un culto local a El muy al sur de “Isra-El”. Quien no se sienta conmovido a creer en la existencia de El, no debe sentirse conmovido a creer en la existencia de Yahvé porque son el mismo dios. Entre los académicos que han avanzado este aparente descubrimiento se hallan Frank Moore Cross, Mark S. Smith y Patrick D. Miller. Sus libros esotéricos son muy recomendables. El profesor Christopher A. Rollston acepta las observaciones.

Se avanza la idea que el dios de Israel es una versión desarrollada a partir del dios cananeo El en la foto (Crédito: Wikipedia)

Se avanza la idea que el dios de Israel es una versión desarrollada a partir del dios cananeo El en la foto (Crédito: Wikipedia)

La escritura inspirada por Dios

Los creyentes en Dios usualmente alegan que Dios es perfecto y hemos de esperar que sus sagradas escrituras también lo sean. Sin embargo, no existe tarea más fácil que disputar la infalibilidad de la Santa Biblia.

En la Biblia una serpiente habla (Gn 3:1-5), una burra habla (Nm 22:28-30) y un águila habla (Ap 8:13). Esto es irrisorio; indigno de seriedad.

El número de contradicciones en la Biblia causa estupefacción. Varios ejemplos… Yahvé aborrece el divorcio (Mal 2:16), pero el divorcio es legal según la ley mosaica (Dt 24:1). Abraham estuvo casado con su media hermana (Gn 20:12), pero esto es ilegal según la ley mosaica bajo pena de muerte (Lv 18:9, 20:17). El suegro de Moisés tiene tres nombres distintos: Reuel (Ex 2:18), Jetro (Ex 3:1, 4:18, 18:1-2, 18:5-6, 18:9, 18:12) y Hobab (Nm 10:29-30, Jue 1:16, 4:11). También tiene dos nacionalidades, midianita y quenita.

Los descuidos narrativos en la Biblia son notables. Yahvé ordena a Moisés el genocidio de los midianitas antes del período de los jueces (Nm  31:1-18). Los midianitas reaparecen durante el período de los jueces en lucha contra Gedeón (Jue 6-7). Compare Nm 31:7-10 con Jue 6:1. Josué mata a Jabín, rey de Jazor, y a toda su población (Jos 11:1-15). El rey Jabín de Jazor reaparece junto a su población durante el período de los jueces. Esta vez Jazor es vencido por Débora y Barac (Jue 4-5).

Según la Biblia Josué conquista Canaán luchando con reyes locales. Sin embargo, Canaán es vasallo del Nuevo Imperio Egipcio (c. 1550 a.e.c.- c. 1069 a.e.c.) durante el período en que la Biblia ubica los acontecimientos. El anacronismo de la conquista de Canaán alertó a los historiadores acerca de la veracidad del Éxodo. Hoy el director de arqueología de la Universidad de Tel Aviv ha admitido la revelación de sus hallazgos, el Éxodo jamás ocurrió. La Biblia contiene, en efecto, numerosos desaciertos históricos.

Las predicciones fallidas hechas por el dios de Israel son numerosas.

El Viejo Testamento falla en predecir la llegada del futuro rey ungido y descendiente de David. Nos dice que su reino será sempiterno y acaecerá en el “fin de los días”:

  • tras el Imperio Asirio (Abd 9:11, Os 3:5, Miq 5, Is 9:1-7, 11).
  • tras el exilio en Babilonia (Jer 30 (vv. 9, 21, 24), 31, 33).
  • tras el Imperio Seléucida (Dn 7).

El Viejo Testamento falla en predecir:

  • Los fronteras geográficas de la Tierra Prometida a Abraham. Es decir, la expansión de Israel desde el río de Egipto hasta el Éufrates (Gn 15:18, Ex 23:31, Dt 11:24, Jos 1:4).
  • La unificación geo-política y religiosa de Israel, Egipto y Asiria (Is 19:16-25).

Tras la restauración de la monarquía davídica en Judá con Zorobabel, la reconstrucción de la ciudad y el segundo templo (Ez 37:1-14), el Viejo Testamento falla en predecir:

  • La restauración del templo según los planos descritos en Ez 40-48.
  • Las fronteras geográficas de Israel según Ez 47:13-20.
  • La unificación de los reinos divididos de Israel y Judá (Ez 37:15-27).
  • La destrucción de las naciones que marchan contra Israel (Jer 1:13-16, Ez 38-39, Zac 12-14, Hag 2:20-23 en concordancia con Zac 12:2-4 y 14:3, Miq 4:11-13, Jl 3:2, Sof 3:8).
  • La destrucción de Moab y Edom (Nm 24:15-19, el libro de Abdías).
  • La inmutabilidad de la ciudad de Jerusalén (Am 9:14-15, Jer 31:40).
  • La condición paradisíaca de Jerusalén (Is 60, 65:17-25, Miq 4:1-8).
  • La recuperación de los exiliados en las naciones vecinas a Israel (Is 43:5-7, 49:6, 66:20-21, Miq 4:6-8).

Durante el reino de Antíoco IV Epífanes el Viejo Testamento falla en predecir:

  • Los detalles del fin de su reino (Dn 11:40-45).
  • La resurrección entre los judíos que había de acaecer tras su muerte (Dn 12, 2 Mac 7:9, 12:44, 14:46).

Contrario a las predicciones:

  • La monarquía davídica fue finalmente restaurada con Zorobabel, pero su reino no dura para siempre. Zorobabel desaparece de la historia sin dejar rastro. Su linaje eventualmente fue disuelto.
  • El “fin” de la historia no acaeció cuando Zorobabel fue ungido como rey de los judíos.
  • No hubo una Conquista de Canaán o Tierra Prometida. Israel nunca se apodera en Egipto (Gn 15:18). Tampoco se adjudica territorio de los hititas (Jos 1:4). En cambio, Israel fue vasallo de casi todos los grandes imperios de la antigüedad: Egipcio, Asirio, Neo-babilonio, Persa…
  • No hubo un repartimiento de grandes fronteras geográficas a cada tribu israelita luego del exilio en Babilonia (Ez 47:13-20).
  • El templo de Herodes en Jerusalén es distinto al templo descrito en Ez 40-48.
  • Durante el Imperio Romano aún habían judíos exiliados y existía división entre judíos y samaritanos al norte de Israel.
  • Dios no logra destruir naciones que cercan a Israel tras el exilio en Babilonia. Israel se convierte en vasallo de Alejandro Magno, los imperios Ptolemaico, Seléucida y Romano. Los judíos fueron víctimas del Holocausto en la Segunda Guerra Mundial.
  • El templo en Jerusalén fue destruido por los romanos en el año 70 e.c.  La rebelión de Bar Kojba y su derrota por el Imperio Romano marcan el inicio de la gran Diáspora judía.
  • La desaparición de Edom en la historia coincide con la disolución de la provincia de Judea a manos del Imperio Romano.
  • Israel es restaurada como estado tras la Segunda Guerra Mundial en el año 1948 e.c. El estado de Israel no es gobernado por un rey descendiente de David, sino un primer ministro. En el lugar del templo ahora existe una mezquita.
  • Hoy existen numerosas religiones inspiradas por el dios de Israel. Las religiones son mutuamente contradictorias en diversos aspectos.
"Tierra Prometida" a Abraham como ejemplo de un pronóstico fallido por Dios

“Tierra Prometida” a Abraham como ejemplo de un pronóstico fallido por Dios (Gn 15:18)

Las falsas alegaciones científicas en la Biblia se han convertido en motivo de burla. Dios crea la Tierra y las plantas antes que el Sol, por ejemplo. Esto es inconcebible en la ciencia de la astronomía. Los elementos pesados que forman nuestro planeta no pueden anteceder el estallido de una estrella.

El modelo astronómico según la Biblia no es el modelo observado por nuestras agencias espaciales (Crédito: Karbel Multimedia)

El modelo astronómico según la Biblia no es el modelo observado por nuestras agencias espaciales (Crédito: Karbel Multimedia)

Conclusión

¿Qué si el ateo se equivoca respecto a la existencia del dios de Israel? Antes habría que considerar las implicaciones de la existencia del dios de Israel. Es fácil argüir que el dios de Israel no es un personaje deseable…

Yo formo la luz y creo las tinieblas, traigo bienestar y creo calamidad; Yo, el Señor, hago todas estas cosas (Is 45:7, NVI).

 

El Señor es un Dios celoso y vengador. Señor de la venganza, Señor de la ira! El Señor se venga de sus adversarios; es implacable con sus enemigos (Nah 1:2, NVI).

La voz del escriba en el libro de Isaías pregunta:

¿Por qué están rojos tus vestidos, como los del que pisa las uvas en el lagar? (Is 63:2, NVI)

La voz de Yahvé contesta:

En mi enojo pisoteé a los pueblos, y los embriagué con la copa de mi ira; ¡hice correr su sangre sobre la tierra! (Is 63:6, NVI)

La obscenidad vanagloriosa de Yahvé es notable en segmentos bíblicos:

Si no prestan atención ni se proponen de corazón dar gloria a mi nombre, convertiré en maldición sus bendiciones. Sí, las convertiré en maldición porque ustedes no se han propuesto de corazón honrarme. Lo digo yo, el Señor de los ejércitos. Voy a reprender a sus descendientes, y a ustedes les arrojaré estiércol en la cara, el mismo estiércol de los animales que ustedes ofrecen en sacrificio, y ustedes serán arrojados juntamente con el estiércol. Así sabrán que yo les envié este mandamiento, para mantener mi pacto con Leví. Lo digo yo, el Señor de los ejércitos (Mal 2:2-4, RVC).

En el relato de Jue 11:30-39 Jefté promete ofrendar como sacrificio a Yahvé lo primero que cruce el umbral de su puerta cuando regrese de una batalla. A cambio pide que Yahvé le conceda la victoria. Jefté sacrifica a su propia hija. En 2 S 21:1-9 los israelitas atraviesan un período de hambruna. Israel ha sido maldecido por el maltrato de su pasado rey Saúl a los gabaonitas. Para romper el hechizo los gabaonitas exigen al rey David siete descendientes del pasado rey Saúl. El rey David se los entrega y los gabaonitas los sacrifican para el dios Yahvé. En otras palabras, Dios acepta sacrificios humanos de manera extra-oficial.

A lo largo de la Biblia Dios es un infanticida:

(…) Así dice el Señor: “Hacia la medianoche pasaré por todo Egipto, y todo primogénito egipcio morirá: desde el primogénito del faraón que ahora ocupa el trono hasta el primogénito de la esclava que trabaja en el molino…” (Ex 11:4-5, NVI).

Incluso Jesús, reverenciado como la encarnación de Dios en el cristianismo, se comporta de esta manera:

A los hijos de esa mujer los heriré de muerte. Así sabrán todas las iglesias que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y a cada uno de ustedes lo trataré de acuerdo con sus obras (Ap 2:23, NVI).

No podemos comprobar que el dios de Israel no existe como no podemos comprobar que los unicornios no existen. Sin embargo, todo hasta ahora te debe hacer sentir lo suficientemente conmovido para sostener el ateísmo gnóstico respecto al dios de Israel. Como consecuencia cualquier otra idea de “Dios” que se inspira en Yahvé es in-considerable. Finalmente, si el dios de Israel resulta ser real, es indigno de loor y pleitesía porque es una atrocidad moral. En palabras del ateo militante Sam Harris: “We know enough at this moment to say that the God of Abraham is not only unworthy of the immensity of creation; he is unworthy even of man”.

Richard Santiago Sierra

Author Richard Santiago Sierra

Richard Santiago Sierra es un ex-cristiano pentecostal y librepensador ateo puertorriqueño. Su apostasía de la fe cristiana se origina en experiencias traumáticas y decepcionantes con el cristianismo e investigaciones en torno a la veracidad de las alegaciones del judaísmo, cristianismo y el islam. Hoy se esmera en apoyar el ateísmo militante respecto al dios de Israel y el descubrimiento de la verdad por medio de las ciencias. En pos de esta causa ha sido miembro de diversas organizaciones incluyendo The American Association for the Advancement of Science, American Atheists, Ateístas de Puerto Rico, The Richard Dawkins Foundation for Reason & Science por medio de Center for Inquiry, Freedom from Religion Foundation y Humanistas Seculares de Puerto Rico.

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