Influencias del Mundo Clásico en la Teología Cristiana

MenadesHUL456

La mujer aparece en la Biblia como un obstáculo para alcanzar la perfección, como un desvío del bien que seduce al hombre, como una pecadora. Una y otra vez los teólogos convierten a la mujer en la criada del hombre, en el ser que engendra el pecado y la muerte. La culpan de haber sido creada a partir del hombre y de haberlo seducido y traicionado. Basta con citar a los padres de la Iglesia sobre la mujer para hacernos una idea de esto:

Tertuliano presenta a la mujer como la “puerta de entrada para el Diablo” y la culpa de la muerte de Jesús. Según él, las mujeres sólo pueden llevar trajes de luto y deben cubrirse “su peligrosísimo rostro” cuando dejan de ser niñas.

Agustín de Hiponia define a la mujer como un ser inferior que no fue hecho por dios a su imagen y semejanza. Ambos, Tertuliano y Agustín sostienen que sólo el hombre está hecho a imagen de dios, y que adjudicar esa cualidad a la mujer es un absurdo. Según Agustín, corresponde tanto a “la Justicia como al Orden Natural de la humanidad que las mujeres sirvan a los hombres”. El orden justo se da, en sus palabras, sólo cuando el hombre manda y la mujer obedece.

Juan Crisóstomo considera que las mujeres están hechas esencialmente para satisfacer la lujuria de los hombres. Y Jerónimo afirma: “Si la mujer no se somete al hombre, que es su cabeza, se hace culpable del mismo pecado que un hombre que no se somete a la que es su cabeza (Cristo)”.

De acuerdo con la tipología de Ambrosio, Adán es igual al alma y Eva igual al cuerpo. A partir de estas ideas la mujer es considerada como un ser sexualmente insaciable y pecaminoso, idea que complementa la máxima judeocristiana de la inferioridad femenina. El antifeminismo teológico afecta aún hoy a todas las capas sociales.

Las mujeres han representado para la Iglesia Cristiana un fuerte motivo de estigmatización y de discriminación. Todo esto sembró el germen del rechazo, lo que permeó en nuestra cultura y formó la idea de lo que definimos como mujer. Lo femenino ha sido reducido a la relación que se establece con el pecado y la condición ineludible de dadora de vida. Todo este ideario ha generado un constructo del deber ser de la mujer virtuosa. Parte de esa definición conceptual que tenemos de las mujeres se origina en gran medida con el cristianismo, pero tenemos que la idea primigenia ha sido construida a partir de fuentes anteriores.

El Antiguo así como el Nuevo Testamento nos muestran paradigmas claramente diferenciados. Con la aparición del personaje de Jesús, el relato se torna más permeable a la participación femenina y el dios vengativo y misógino, protagonista de los primeros cinco libros que integran la Biblia, queda en segundo plano. Sin embargo, la Iglesia no sólo se maneja por los relatos bíblicos, también se construye su ideario a partir las encíclicas que son producto de los usos y costumbres generados en el seno del clero, de ahí que muchas directrices no se encuentren en su carta magna. Además, las influencias del mundo Clásico también definieron esta visión.

Cuando los Padres de la Iglesia entran en contacto con el Mundo Clásico y forman una idea de cómo su sistema doctrinario podía ser estructurado, toman algunas ideas de pensadores como Aristóteles o Platón, los que siguen siendo citados como referencia hasta finales de la Edad Media. Tal es el caso de Tomás de Aquino, quien plasma las ideas del pensamiento aristotélico en sus escritos, los que son tenidos por las principales obras de la filosofía católica.

Aristóteles consideraba que la mujer debía estar sometida al hombre, pero que se encontraba por encima de los esclavos. Capítulo 12 de su obra Política:

“El esclavo está absolutamente privado de voluntad; la mujer la tiene, pero subordinada; el niño sólo la tiene incompleta”.

Por tanto, debemos entender que la mujer no sólo es relegada porque la Iglesia se atiene en varios aspectos al Antiguo testamento, sino por la influencia de algunos pensadores pre cristianos que sentaron precedente sobre varios temas. La influencia de la Grecia Clásica en el pensamiento de Aquino va más allá de este punto. Aquino basa casi la totalidad de su obra Suma Teológica en criterios expuestos por Aristóteles siglos antes.

Otro cambio significativo introducido en el Nuevo Testamento, es la idea de que la salvación se alcanza por las obras. Si bien la Biblia únicamente habla de la salvación a través de las acciones que agradan a dios, la reforma luterana propone la idea, hoy en día aceptada únicamente por el evangelismo, de que la salvación se obtiene a través de la gracia que implica el libre reconocimiento del individuo de Jesús como su salvador. (1) Esto, al igual que la idea de la trinidad o la anulación sistemática de la mujer para el catolicismo, brilla por su ausencia en la Biblia.

Debemos hablar también de la influencia del pensamiento platónico en la teología cristiana:

Platón creía que no puede existir nada antes que los principios eternos. Todo lo que se movía por sí mismo y que podía mover a otros cuerpos era un principio. Esta idea es planteada igualmente por Aristóteles, al referirse al primer motor inmóvil. El alma, según Platón, es un principio eterno. Todas estas ideas son tomadas por el cristianismo como base de su ideario.

“Partiremos de este principio: toda alma es inmortal porque todo lo que se mueve en movimiento continuo es inmortal. El ser que comunica el movimiento o el que le recibe, en el momento en que cesa de ser movido, cesa de vivir; sólo el ser que se mueve por sí mismo, no pudiendo dejar de ser el mismo, no cesa jamás de moverse; y aún más para los otros seres que participan del movimiento, origen y principio, y el principio mismo no ser producido por nada, porque si lo fuera dejaría de ser principio.” Platón, Fedro o del Amor.

 

 

  1. “Cristo, por su obediencia y muerte, saldó totalmente la deuda de todos aquellos que son justificados; y por el sacrificio de sí mismo en la sangre de su cruz, sufriendo en el lugar de ellos el castigo que merecían, hizo una satisfacción adecuada, real y completa a la justicia de Dios en favor de ellos; sin embargo, por cuanto Cristo fue dado por el Padre para ellos, y su obediencia y satisfacción fueron aceptadas en lugar de las de ellos, y ambas gratuitamente y no por nada en ellos, su justificación es solamente de pura gracia, a fin de que tanto la precisa justicia como la rica gracia de Dios fueran glorificadas en la justificación de los pecadores.” Confesión Bautista de 1689.

 

Difusor del librepensamiento, administrador de DIOS NO EXISTE, No creo en tu dios, dios no existe y no es necesario y autor de El Ser Imaginario.

©2017 Ateístas de Puerto Rico Inc. | PO Box 362575 San Juan PR 00936-2575 | informacion@ateistaspr.org | 1-855-200-8880

Privacy Policy | Return Policy | Term of Use

o

Inicia Sesión con tu Usuario y Contraseña

¿Olvidó sus datos?