Opinión

La educación religiosa altera el juicio de realidad de los niños

By mayo 14, 2015 No Comments

 

Los resultados sugieren que la exposición a las ideas religiosas tiene un poderoso impacto en la diferenciación de los niños entre la realidad y la ficción, no sólo para las historias religiosas, sino también para las historias fantásticas.

La religión ha sido por mucho tiempo una incuestionable aliada en la crianza de los hijos, a la que se le endosan una serie de valores supuestamente positivos a la par de ir acompañada de los ineludibles relatos de una épica historia divina de creación de mundo y explicación de realidad. En estos supuestos muchas familias han reproducido dichos dogmas en la formación de sus hijos con la firme convicción de que les están haciendo un bien, pero… ¿tiene esto algún asidero empírico objetivo? ¿hay algún estudio que examine el impacto formativo religioso en los niños? Sí, hay investigaciones, y no son precisamente muy alentadoras con respecto de la educación religiosa. Veamos.

En un paper publicado en Cognitive Science se señala que los niños religiosos son más propensos a juzgar protagonistas mágicos como si fueran personas reales. Los niños no religiosos, en cambio, identifican sin problema cuando los personajes son de ficción. Esto lo lograron establecer tras examinar los resultados de dos estudios realizados con niños de 5 y 6 años de edad, a los que se les preguntó sobre el estado de la protagonista en el marco de tres diferentes tipos de historias.

En las historias realistas que sólo incluían acontecimientos ordinarios, todos los niños, independientemente de los antecedentes familiares y educativos, afirmaron que la protagonista era una persona real. En las historias religiosas que incluyeron eventos normalmente imposibles provocados por la intervención divina, las reclamaciones sobre el estado de la protagonista varió drásticamente con la exposición a la religión. Los niños que iban a la iglesia o matriculados en una escuela parroquial, o ambos, consideraron que la protagonista de historias religiosas era una persona real, mientras que los niños seculares sin dicha exposición a la religión juzgaron que la protagonista de historias religiosas era ficticia.

La exposición a la enseñanza religiosa podría alentar a los niños a jugar con la idea de que algunos agentes están dotados de un poder especial o sobrehumano que puede anular las regularidades causales ordinarias. En esta hipótesis, aunque los niños no tienen la inclinación natural a creer en agentes divinos o sobrehumanos, la instrucción religiosa puede conducir fácilmente a que lo hagan. Una posibilidad alternativa es que los niños se disponen a la credulidad, a menos que se les enseñe de otra manera por sus familias. Para el caso de los niños seculares que son escolarizados en la idea de que las leyes naturales impiden cualquier tipo de resultado milagroso o mágico, difieren de los niños religiosos en la explicación sobre lo que puede ocurrir, incluso cuando ningún agente, divino o no, esté presente. Más específicamente, en esta segunda hipótesis, los niños seculares serían más seguros que los niños religiosos que ciertos resultados son imposibles, simplemente porque violan las leyes de la naturaleza, independientemente de la presencia o ausencia de cualquier agente en particular.

Los antecedentes que nos presenta este paper hacen que uno se cuestione seriamente la aparente bondad e inocuidad de la formación religiosa, sobre todo en atención a una serie de otros antecedentes asociados a la religión que se observan más tarde, en la adultez.

Por ejemplo, hay varias líneas de investigación que han encontrado una asociación inversa entre la creencia en un Dios punitivo y el bienestar psicológico.  En un estudio publicado recientemente en el Journal of Religion and Health en el que se examinan datos de una encuesta aplicada en EE.UU. (2010 Baylor Religion Survey of US Adults) se revisaron tres creencias acerca de Dios y las evaluaron en atención a cinco clases de síntomas psiquiátricos: ansiedad general, ansiedad social, paranoia, obsesión y compulsión. Vale decir, aquí se analiza la relación entre las creencias sobre Dios y varias clases de síntomas psiquiátricos, donde las creencias específicas acerca de Dios son evaluadas como variables independientes. ¿Resultados? la religiosidad tuvo una asociación significativa con dos clases de síntomas psiquiátricos: ansiedad general y paranoia. Pueden leer más sobre este tema aquí. En otro estudio, publicado en PLoS ONE, se examinó las relaciones posibles entre los factores religiosos y el cambio del volumen del hipocampo con datos de alta resolución de resonancia magnética de una muestra de 268 adultos mayores ¿conclusión? la atrofia del hipocampo en la vejez puede ser únicamente influenciada por ciertos tipos de factores religiosos. Pueden ver más detalles de esto aquí.

En virtud de los antecedentes empíricos, lo mejor que podemos hacer por nuestros hijos es protegerlos de la inculcación de ideas fantástico-religiosas, pues no sólo alteran su juicio de realidad, sino también tienen un potencial negativo para su salud mental en la edad adulta.

 

 

 

Traducido por:   Alexius Today 

Referencia principal:  Judgments About Fact and Fiction by Children From Religious and Nonreligious Backgrounds. Cognitive Science 3 JUL 2014 DOI: 10.1111/cogs.12138

 

 

 

 

 

Shirley Rivera

Author Shirley Rivera

Shirley Rivera nació en Bayamón, Puerto Rico. Estudió Aeronáutica en la escuela de Aviación de la Universidad InterAmericana de Puerto Rico en el programa de Administración de Sistemas de Aviones. Laboró en el periódico El Nacional de Oklahoma, ejerció como reportera ancla del clima en Telemundo Oklahoma City y también trabajó como reportera de noticias para Univisión Tulsa también en el estado de Oklahoma, actualmente trabaja en programas educativos del Departamento de la Defensa de los Estados Unidos. Es presidenta y fundadora de Ateístas de Puerto Rico desde el 2014 y Directora Regional de American Atheists en Puerto Rico.

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