Los niños no-deseados en la frontera y el malvado legado del catolicismo

ninos

Una enorme crisis de inmigración se cocina en la frontera México-EU donde miles de niños están cruzando sin sus padres, huyendo de lo que parece ser la guerra de pandillas. Según algunas estimaciones, cerca de 70,000 personas han muerto recientemente en México como resultado de los conflictos relacionados con las drogas. Si bien no hay que disminuir la importancia de la política exterior de Estados Unidos contra las drogas, que se centra en la militarización de la cuestión en lugar de tratar el abuso de drogas como una cuestión humanitaria y de salud pública, el problema de los valores religiosos y su impacto en sociedades enteras también debe ser considerado.

La religión católica predominante en México se sustenta, en gran medida, de las donaciones hechas por los grandes de los carteles de drogas: el mismo dinero que compra las armas para matar a 70.000 personas, también financia las iglesias. Los líderes católicos en México han reaccionado a las acusaciones de aceptar dinero de sangre con su retórica habitual para manipular los medios. Tal vez si la Iglesia Católica no estuviera tan dispuesta a conferir bendiciones a los capos de la droga, tal vez si no fuera tan indulgente con los asesinos en su rebaño, estos señores de las drogas no sentirían una enorme deuda de gratitud. ALGO debe estar haciendo la Iglesia Católica para ganarse a los jefes de las pandillas.

En este contexto, podemos empezar a entender por qué miles de niños han estado tratando de cruzar la frontera con los EU: los menores están en peligro de ser reclutados por una pandilla, o ser asesinados por alguien que está siendo contratado. A menudo, la iniciación en una pandilla requiere el asesinato de un inocente, o un enemigo, o cualquier miembro de un territorio enemigo.

Por lo tanto, no podemos culpar algunos de los padres que están ordenando a sus hijos a cruzar la frontera solos. Otros aprovechan la oportunidad para dar un futuro mejor a sus hijos, sabiendo que habrá agencias de caridad en el otro lado. Pero la pregunta obvia que hay que preguntarse, teniendo en cuenta lo mal que han llegado a estar las cosas y cómo de disfuncional y degradada está la sociedad mexicana, es por qué no irse a una parte menos peligrosa de México, si se planea tener hijos … o por qué tener hijos en absoluto, si uno no está comprometido a criarlos. La crianza de un niño en este tipo de ambiente debe requerir una estrategia a largo plazo para la seguridad, la educación, y la provisión, en lugar de basarse en una providencia invisible que nos de estas cosas mágicamente.

Las religiones siempre han entendido lo que pasa cuando la gente tiene un exceso de hijos no deseados. Encontramos esto entre las perplejidades expresadas por Arjuna cuando él pidió orientación a Krishna:

Cuando hay decadencia, Krishna, ¿no se dañan las familias? Las mujeres de las familias se contaminan y producen hijos no deseados. Estos niños no deseados crean una sociedad sin ley, destruyen las familias ….

Tales personas imperfectas, los destructores de la sociedad y los niños no deseados que se crean, devastan las leyes sociales y tradiciones familiares para siempre. Krishna, he oído de los sacerdotes que los hombres que echan a perder las tradiciones familiares residirán por siempre en el infierno.

Bhagavad Gita 1: 40-43

Se trata de un texto religioso de la India, el segundo país más sobrepoblado del planeta y uno de los más religiosos. India también tiene un problema grave de hijos no deseados, muchos de los cuales son vendidos como esclavos o separados de sus padres, luego mutilados o cegados, y colocados en las esquinas para pedir dinero … porque los niños ciegos o heridos generan mas dinero. Los recogen todas las noches sus cuidadores y sus ingresos son saqueados. La Madre Teresa vivió lo suficiente en la India para conocer de este problema, sin embargo, su prédica era fanáticamente insistente en las doctrinas católicas sobre la planificación familiar y (como ella era retratada como una santa y nadie quería insultar a una santa) los medios de comunicación eran bastante indulgentes con esto. No tanto Christopher Hitchens, quien escribió una diatriba contra ella titulado The Missionary Position.

Estadísticas de crímenes violentos, casi invariablemente, coinciden con altos niveles de religiosidad, lo cual coincide con las altas tasas de hijos no deseados. Todos estamos familiarizados con la doctrina católica contra la planificación familiar, con cómo el aborto se considera asesinato y cómo el uso de preservativos es mal visto como pecaminoso. Pero, ¿nos hemos parado a pensar, con honestidad, sobre cómo esta enseñanza tiene el potencial de exacerbar la decadencia en una sociedad?

Es difícil imaginar cuan desgarrador debe ser es el acto de enviar un niño indefenso y con miedo solo a cruzar la frontera, a hacer un peligroso viaje a una tierra extraña que habla un idioma desconocido. Los padres que hacen esto están negando al niño del amor de padre y madre, su educación y su protección. Esto constituye una ruptura de la cadena de transmisión de cultura y una violación de la confianza en la familia que se espera que todo ser humano tenga desde una edad temprana. Estos niños a menudo crecen rebeldes contra cualquier y toda estructura y autoridad, disfuncionales, violentos y enojados. Dentro de una generación, cuando estos niños que están ahora cruzando la frontera crezcan, no debemos esperar menos de una gran parte de ellos.

A los católicos se les enseña dogma que no puede ser cuestionado, y por lo tanto no se les enseña a aplicar cálculo hedonista a sus elecciones y omisiones morales: presumiblemente no consideran metódicamente cuánto sufrimiento se genera aquí. El daño irreparable a largo plazo de abandonar a un niño de esta manera se ve como un mal moral menor que la planificación familiar diligente, que usar un condón, que el aborto.

El catolicismo es uno de los muchos problemas de México, pero probablemente será un largo tiempo antes de que escuchemos de los medios tradicionales cómo la pobreza y la guerra contra las drogas no son los únicos culpables en el lío complicado que condujo a la última crisis de inmigración. El papel de la falsa moral y la superstición se toma generalmente como un hecho de la cultura demasiado sensitivo para que lo nombremos. Pero nombrarlo debemos: la misma Iglesia que convenció a la mayoría de los padres de los miles de niños que están cruzando la frontera de que la planificación familiar era malvada, también se está beneficiando, literal y generosamente, de la violencia que condujo a su exilio. Esto es inmoral, reprobable, e irresponsable.

Hiram Crespo es autor y blogger puertorriqueño residente en Chicago, fundador de societyofepicurus.com y autor de Tending the Epicurean Garden (Humanist Press, 2014) y de Cultivando el jardín epicúreo y el autor/traductor de Varios días en Atenas y Epítome. Ha contribuído artículos a The New Humanism (una publicación de The Humanist Chaplaincy at Harvard), The Humanist (una publicación del American Humanist Association), El Nuevo Día, Humanist Life y muchos otros. Se graduó con altos honores de un Bachillerato en Estudios Interdisciplinarios en Northeastern Illinois University y además del español e inglés, conoce el francés y el idioma universal, esperanto.

©2017 Ateístas de Puerto Rico Inc. | PO Box 362575 San Juan PR 00936-2575 | informacion@ateistaspr.org | 1-855-200-8880

Privacy Policy | Return Policy | Term of Use

o

Inicia Sesión con tu Usuario y Contraseña

¿Olvidó sus datos?