Refutación del Argumento Cartesiano sobre Dios

Rene-Descartes

 

Argumento para afirmar la existencia de dios en Descartes:

Descartes perteneció a la corriente filosófica del siglo XVII denominada Racionalismo, que era opuesta al Empirismo y sostenía que nuestros conocimientos válidos sobre la realidad provienen del entendimiento, no de la experiencia. Afirmaba que hay ideas innatas en el entendimiento que prescinden de la necesidad de una confirmación sensible para ser consideradas válidas y que nuestro conocimiento se construye deductivamente con base en ideas y principios.

Descartes entendía que todo aquello que percibimos con claridad y distinción es verdadero. Diferenciaba, en el pensamiento, tres tipos de ideas: Adventicias (parecen provenir de la experiencia sensible), facticias (provienen de la imaginación y voluntad) e innatas.

Descartes se basaba en tres conceptos para sostener la existencia de dios:

-Si dudo es porque me concibo como un ser limitado, imperfecto y finito, pero no sería posible tener el concepto de lo finito sin la idea de lo infinito, luego ha de existir un ser que tenga esas perfecciones (Implícitamente dios).

-La existencia es en sí misma una de las perfecciones divinas y pertenece a la esencia divina. (Para Descartes, dios es la causa primera del movimiento del mundo y siempre conserva en él la misma cantidad de movimiento. De aquí se derivan las tres leyes de la naturaleza, que son obtenidas a priori.)

– Una sustancia es una cosa que no requiere de ninguna otra para existir. Este concepto sólo puede aplicarse con rigor a dios.

Es necesario aclarar que Descartes define con el término “sustancia” todo aquello que es en sí mismo, que no necesita de otro factor para existir. Esto fue tomado del pensamiento aristotélico.

Refutación:

Encontramos en Descartes una evidente similitud con Aristóteles, quien no fundamenta a dios, sino que lo afirma; dios es, desde su concepción, la fundamentación de sí mismo. Descartes cree que dios es acto puro y pura forma, por tanto es eterno e inmutable. Tanto en Aristóteles como en Descartes, el concepto de dios está implícito y prescinde de una fundamentación. El fundamento de Descartes es la capacidad de la razón para dilucidar las cualidades de lo real y discriminar qué, de todo lo imaginado, puede ser considerado parte de la realidad concreta. Sin embargo, todo conocimiento comienza con la percepción sensible, ya que bien sabemos que no se llega a criterio alguno de verdad desde la subjetividad. Esta es una contradicción que se presenta, ya no Descartes, sino en todos los filósofos racionalistas.

Por otro lado, ¿cuáles son los parámetros de Descartes para afirmar la existencia de lo que no puede percibir? En primer lugar, dicha existencia es fundamentada en la duda sobre las percepciones de los sentidos, mismas que son reemplazadas por criterios deductivos, en lugar de recurrir a evidencias. Descartes pretende sustentar la idea de que la existencia es apenas una construcción de la razón. El problema con esa idea, es que si dios es pensamiento, mas no materia o energía perceptible, resulta imposible transportarlo al plano concreto.

La sustancia tiene una importancia extraordinaria para Descartes, ya que es, según sostiene, el elemento ontológico común a todo lo que existe. Por ello la clasifica en tres categorías diferentes:

– Alma, sustancia pensante.
– Materia, sustancia extensa.
– Dios, sustancia eterna.

Dado que desconocemos la naturaleza de estas sustancias, no podemos tomarlas como concepciones innatas o verdaderas. Recordemos que Descartes sugiere, como regla general, que todo aquello que percibimos con claridad y distinción es verdadero.

Descartes nos habla de deducciones que pueden ser tomadas como criterios de verdad; a pesar de ello, no resulta evidente su naturaleza. En realidad nada es evidente por sí mismo. No existen construcciones mentales evidentes, todo es deducción a posteriori. Cada construcción mental está sujeta a paradigmas diferentes según la instrucción y el entendimiento el sujeto. La intuición o deducción es la consecuencia de un proceso intelectual, mismo que nos garantiza que el objeto de dicha deducción sea o no factible de ser proyectado en la realidad. La evidencia es el sustento de la afirmación, ya que funciona como criterio de verdad para la certeza.

El pensamiento por sí solo no puede brindarnos una herramienta de verificación o construcción de verdad, es apenas una herramienta para la interpretación de la misma. Por otro lado, encontramos en el método cartesiano falla al recurrir a una demostración apriorística para fundamentar algo que no nos consta. En palabras de David Hume:

“Es un absurdo evidente pretender demostrar un hecho como necesario, o pretender demostrarlo con cualquier argumento a priori. Nada es auto demostrable, salvo si su contrario implica una contradicción.” (1)

Utilizando la lógica aplicada al razonamiento de Hume, podemos deducir que nada concebible implica de por sí una contradicción, mientras que cualquier cosa que concebimos como existente puede, de la misma forma, ser inexistente en términos reales. O bien, nada es imposible en términos deductivos, mientras que sí puede serlo en términos concretos. Esto desbarata cualquier conclusión a priori, dada la imposibilidad del razonamiento abstracto de abarcar el absoluto existencial.

Por último, no hay en la sustancia condición necesaria para sostener la existencia, mientras que hay en la existencia un motivo para la sustancia, por la tanto, el método cartesiano es en sí una paradoja argumentativa. Veámoslo de la siguiente manera:

Si sostengo a la sustancia como la característica de algo fundamentado en sí mismo, estoy utilizando dicha característica en función de aquello. Mientras que la característica es la necesidad, bien puedo inferir que sólo lo existente posee dicha característica o que no hay sustancia posible sin implicar existencia. Adjudicarle esta condición a dios es tan arbitrario como hacerlo con cualquier cosa concebible.

  1. A priori es una locución latina que significa “de lo anterior”. Se refiere a aquello que se realiza o deduce con anterioridad a la reflexión sobre el asunto en cuestión.
Difusor del librepensamiento, administrador de DIOS NO EXISTE, No creo en tu dios, dios no existe y no es necesario y autor de El Ser Imaginario.

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