Reminiscencias del oscurantismo

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“En tiempos oscuros, la mejor guía para los pueblos era la religión, del mismo modo que en medio de una noche oscura un ciego es nuestro mejor guía; de noche, él conoce los caminos y senderos mejor de lo que puede verlos cualquier ser humano. Sin embargo, cuando amanece, es una insensatez utilizar a los ciegos como guías.” – Heinrich Heine

Otrora se pensó que las plagas eran un castigo impuesto por los dioses, lo que fue muy conveniente al momento de afianzar el poder de los sacerdotes y justificar la quema de herejes, a quienes se consideraba propagadores de tales males mediante la brujería o el envenenamiento de los pozos de agua. Hemos sido testigos de las crueldades perpetradas por los sistemas religiosos antes que la humanidad tuviera una idea clara de las epidemias bacteriológicas y de otros posibles padecimientos hoy tratables por la Medicina.

La religión también se ocupó de obstaculizar los progresos científicos, al punto de oponerse a muchos avances médicos con bases nulas, incluso cuando éstos significaban más para nosotros en cuanto al mejoramiento de nuestra calidad de vida que todas las palabras vacías a que nos hemos acostumbrado por parte de quienes ensombrecieron nuestra existencia durante milenios.

El pensamiento supersticioso tiende a entorpecer la evolución social. Las religiones difícilmente contribuyen al bien común; por el contrario, sumen a las personas en un estado de temor constante a lo desconocido, siendo la idea de la trascendencia el único medio propuesto para responder a cuestiones que hace tiempo la Ciencia comenzó a develar. De hecho, al menos en lo que respecta a la religiosidad, las cosas no han cambiado mucho desde que la Inquisición atribuyera a los herejes la propagación de plagas y enfermedades.

La religión ha sido siempre el primer fuerte de los conservadores, algo que se utilizó para anestesiar las conciencias contra los avances. Por ello, la creencia religiosa representa lo contrario de la Ciencia y la concepción científica. Para la religión, el saber sólo puede provenir de dios, mientras que el desarrollo de la Ciencia está ligado al conocimiento objetivo sobre lo que nos rodea.

Si bien hoy los líderes religiosos no proponen quemar a los herejes, aún se ocupan de proyectar su visión oscurantista sobre los desarrollos científicos, tal como cuando los alquimistas europeos fueron tildados de pecadores hace ya casi mil años. Un ejemplo de esto se encuentra en la posición del Vaticano al respecto de la reproducción asistida o la investigación con células madre. El Vaticano condena la investigación con embriones y se opone a la reproducción asistida sin mayor fundamento que la doctrina bíblica.

Así como durante la Edad Media la ignorancia se extendía ante la imposibilidad de cuestionar los dogmas religiosos, hoy vivimos un pseudo oscurantismo del que hemos hecho moneda corriente gracias a la comodidad que brinda el conformismo intelectual. Este es un desgraciado legado del salvajismo, que aún vemos en forma de la extrema oposición a la divulgación del conocimiento y la fatiga ante el cuestionamiento de los mitos religiosos.

Imagen de la publicación: Cristianos oran mientras esperan para escuchar al presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump.

Difusor del librepensamiento, administrador de DIOS NO EXISTE, No creo en tu dios, dios no existe y no es necesario y autor de El Ser Imaginario.

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